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Una carboxamida y un “co-factor”: combinación estratégica en soja para transformar sanidad en rendimiento

Fuente: Infocampo 05/01/2026 16:03:32 hs

FMC Argentina impulsa la adopción de Onsuva™, su fungicida carboxamida de última generación, como una herramienta clave para proteger el cultivo de soja. La estrategia se completa con el uso de Biofusion™, para maximizar la eficiencia en la aplicación.

La campaña de soja avanza en un marco climático exigente. A las lluvias registradas en varias regiones productivas se le suman altas temperaturas que generan condiciones ideales para el desarrollo de enfermedades de fin de ciclo (EFC).

En este contexto, tanto las sojas de primera —que ingresan en la etapa de definición de rendimiento— como las implantaciones de segunda o más tardías enfrentan el desafío de sostener cada kilo posible hasta la cosecha.

Desde FMC Argentina advierten que, tras estos eventos climáticos, el productor vuelve a poner el foco en la protección sanitaria del cultivo.

“Hoy por hoy, cada kilo cuenta y debemos tratar de cosechar la mayor cantidad de kilos posibles”, señaló Emiliano Fernández, coordinador de servicio técnico de la compañía, al analizar el escenario productivo actual.

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La clave, coinciden los técnicos, pasa por anticiparse con tecnologías de alta performance, basadas en un manejo eficiente del monitoreo, el momento oportuno de control y la calidad de aplicación.

POTENCIA FUNGICIDA Y MAYOR PRODUCTIVIDAD

En ese marco, FMC recomienda la aplicación de Onsuva™, un fungicida que incorpora la innovadora molécula Fluindapyr —una carboxamida de alta eficacia— combinada con Difenoconazole.

Esta formulación le permite ofrecer un control superior de las principales enfermedades de fin de ciclo en soja, como Septoriaglycines (mancha marrón) y Cercosporakikuchii (tizón de la hoja y mancha púrpura), así como también de mancha ojo de rana de aparición esporádica en la región pampeana.

Onsuva™ se destaca por su actividad preventiva, curativa y residual, su acción translaminar y su resistencia al lavado por lluvias, atributos claves para ambientes de alta presión sanitaria.

“La utilización de fungicidas de base carboxamida como Onsuva™ es una tendencia creciente en el cultivo de soja en Argentina. En campañas como esta son fundamentales porque brindan una mayor performance, tanto en protección como en productividad”, explicó Fernández.

Uno de los diferenciales más relevantes del producto es su baja dosis por hectárea. Con apenas 250 centímetros cúbicos, Onsuva™ logra un control de EFC igual o superior al de otras alternativas del mercado.

“Con la aplicación de solo 250 cc/ha obtenemos resultados contundentes, lo que evidencia su destacada potencia fungicida”, afirmó el técnico, y agregó que este enfoque responde a un objetivo claro de la empresa: “Productos más eficientes a menores dosis, lo que implica menor impacto ambiental, menor costo logístico y mayor sustentabilidad”.

Además de la sanidad, el impacto en el rendimiento es un argumento central. “No es lo mismo utilizar una mezcla simple que una carboxamida como Onsuva™. En prácticamente todas las situaciones evaluadas, el plus de rendimiento supera ampliamente el costo de la inversión”, remarcó Fernández, respaldando esta afirmación en más de tres campañas y ensayos realizados en más de 50 localidades.

MOMENTO OPORTUNO Y LA CLAVE PARA MAXIMIZAR RESULTADOS

El éxito del control sanitario no depende solo del producto, sino también del momento de aplicación y la calidad del tratamiento. Desde FMC recomiendan intensificar el monitoreo a partir de los estadios reproductivos, especialmente entre R2 y R3.

La ocurrencia de lluvias alrededor de ese período es una señal de alerta, ya que ajusta muy bien esta variable con el desarrollo de las EFC. “Cuando los síntomas se ven, muchas veces ya es tarde. Por eso la estrategia debe ser preventiva”, subrayó Fernández.

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En este esquema, la compañía enfatiza la importancia de acompañar Onsuva™ con Biofusion™, un co-factornatural que optimiza la calidad de aplicación. “Recomendamos la aplicación del tratamiento fungicida con 200 cc/ha de Biofusion™, porque mejora la penetración y distribución del activo en la planta, aumenta el número de impactos y uniformidad de gotas por unidad de superficie y reduce pérdidas por evaporación”, explicó el coordinador técnico.

Además, este cofactor contribuye a minimizar riesgos como el manchado foliar en condiciones de alta radiación y temperatura.

De cara al tramo final del ciclo, FMC plantea una estrategia integral basada en monitoreo, tecnología fungicida de alto nivel y eficiencia en la aplicación.

La combinación de Onsuva™ y Biofusion™ se posiciona, así, como una herramienta clave para sostener el área foliar verde por más tiempo, proteger el cultivo frente a enfermedades complejas y transformar esa sanidad en más kilos por hectárea, tanto en sojas de primera como de segunda. En un año donde el margen se define en los detalles, defender el potencial no es una opción: es una decisión estratégica.

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