¿Y si “warranteamos” el maíz que se va a trillar después de la soja?
Mientras el maíz le cede lugar a la soja en la cosecha, la emisión de un warrant ofrece la oportunidad trabajar financieramente ese capital a campo. Cuáles son las ventajas de esta herramienta que tiene cada vez más adhesión en el negocio rural.
Especial para Infocampo
De décadas a atrás al presente, la producción de maíz en la Argentina ha cambiado significativamente para bien.
De una ventana de siembra que se abría en septiembre cuando la temperatura del suelo acumulaba una cantidad de grados de calor y la floración concentrada a fin de año constituía un riesgo altísimo, al presente, que esa ventana se amplió varias semanas y va desde los maíces tempranos, a los de segunda después de la fina, o las siembras tardías que llegan hasta fines de diciembre.
La consecuencia de esta revolución agronómica: la sustentabilidad y estabilidad de la producción ha mejorado significativamente.
EL MAÍZ Y LA OPORTUNIDAD DE LOS WARRANTS
Así, con una cosecha maicera récord que está más cerca de los 70 millones de toneladas que de los 60, y una soja en torno a 50 millones, por estos días ya se ve claramente en el flujo de camiones a los puertos cómo el cereal le cede lugar a la oleaginosa, cuya cosecha no puede esperar, para luego sí empezar a levantarse los lotes de maíz tardío.
Es ahí donde viene una pregunta muy importante, en un contexto en que lo financiero pesa y mucho: con el cultivo ya definido, a la espera de su cosecha dos o tres meses después, ¿se podría “warrantearlo” y trabajar financieramente ese capital a campo?
Más allá del riesgo climático, particularmente que se vuelque por tormentas, productores, operadores financieros y operadores del negocio del warrant lo ven como algo interesante, por no decir sumamente atractivo.
“Incorporar las sementeras a la ley de warrants podría tener un impacto muy fuerte en el negocio agrícola, pero para ello se debería actualizar la normativa, porque lamentablemente hoy no está contemplado”, señala el responsable de la unidad de warrants de Control Union, Federico de Dann.
Después de infructuosos intentos de modificar la centenaria ley de warrants, el DNU 70 introdujo cambios y actualizó la normativa en la materia, ampliando el universo de productos warranteables como el ganado en pie o la mercadería importada previa a su nacionalización, dos puntos importantísimos que el sector venía reclamando.
Así, lo interesante de poder “warrantear” un cultivo en pie es que, contra la emisión del warrant, el productor puede operar ese documento en el circuito financiero acelerando su flujo de capital. En los tiempos que corren no es un asunto menor.
Una herramienta financiera que se afianza: la emisión de warrants fue otro récord del agro en 2025
Esto lo reafirma De Dann: “Un segmento que históricamente también siempre ha quedado por fuera de la ley de warrants es el mundo del Pre-Crop, es decir, el financiamiento de las plantaciones previo a su cosecha, una etapa dentro de la fase productiva/comercial del agro que sin dudas carece de instrumentos de garantía sólidos y que como tal no logra acceder a la totalidad del financiamiento requerido”.
En este sentido hay que destacar que, a pesar del esquema flexible que el DNU 70 y su normativa conexa propone como alternativa, el mercado sigue prefiriendo la operación mediante las compañías de warrant que operan bajo el sistema registral que administra la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Es que, al final del día, la garantía sobre el bien “warranteable”, en este caso la sementera, es la clave para que la herramienta escale en volumen.
La posibilidad de que las sementeras estuvieran dentro del marco de la ley ya había sido incluida en proyectos de ley que se discutieron en el Congreso.
Ahora la idea es que el Poder Ejecutivo avance en esta línea para dar más posibilidades al productor agrícola de resguardar su capital de trabajo, a partir del diálogo que el sector está teniendo con la cartera agrícola y los ministerios de Economía y Desregulación.
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