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El consumo de carne vacuna venía creciendo? hasta que llegaron diciembre, las lluvias, Milei y la devaluación

Fuente: Bichos de Campo 17/01/2024 13:55:48 hs

Los datos finales sobre el consumo de carne vacuna en la Argentina, donde vivimos los mayores comedores de este tipo de carne en todo el mundo, han sido positivos: Como en 2023 se produjeron 3,28 millones de toneladas, con un crecimiento anual de 4,3%, la carne alcanzó para tener exportaciones récord y a la vez

Los datos finales sobre el consumo de carne vacuna en la Argentina, donde vivimos los mayores comedores de este tipo de carne en todo el mundo, han sido positivos: Como en 2023 se produjeron 3,28 millones de toneladas, con un crecimiento anual de 4,3%, la carne alcanzó para tener exportaciones récord y a la vez para que cada argentino comiera casi 53 kilos per cápita en el año.

Es muy importante, aunque no parezca. Los 50 kilos de consumo son una suerte de barrera psicológica, que la Argentina solo vulneró en 2021. En ese momento Alberto, Cristina y Mauricio se echaban la culpa mutuamente de tanta desgracia: comer menos de 50 kilos anuales per cápita es el mejor indicador de que somos pobres los argentinos.

Por suerte, en 2023 zafamos y comimos más que eso. Pero esta historia comenzó a cambiar dramáticamente a partir de diciembre pasado, en coincidencia con un cambio de fase ganadera (de liquidación a retención), un fuerte reacomodamiento de los precios de la carne, una devaluación que favorecerá mayores exportaciones y la llegada al poder del libertario Javier Milei.

Un informe de la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA) pasó revista a los números anuales que va dejando el sector.

Sabida la cifra de carne producida, y descontadas las exportaciones (que se consideran sin incluir los envíos de huesos con carne a China, habrían totalizado 830,7 mil toneladas), la entidad calculó un consumo aparente de carne vacuna de 2,45 millones de toneladas (siempre res con hueso).

Esto implicó una una suba de 4,8% con relación a 2022.

Quiere decir que el año pasado, en el balance final, los argentinos recibimos 112 mil toneladas más de carne que un año antes. Esto fue así porque la oferta de carne fue muy abundante, ya que por la sequía los ganaderos debieron desprenderse de una mayor cantidad de cabezas que en tiempos normales. La buena noticia es que, aún con la capacidad adquisitiva menguada, los argentinos pudimos pagar por esa carne. Y nos la devoramos.

Hasta diciembre, eso sí. Porque a partir de ahí sobreviene un cambio de tendencia notable. “Es importante señalar que el incremento interanual del consumo aparente de carne vacuna había llegado a 150,4 mil en los primeros once meses de 2023, pero la fuerte caída que verificó la faena en diciembre pasado le restó unas 39 mil toneladas”, remarcó CICCRA.

Es que en diciembre de 2023 “la fuerte suba del precio de la hacienda en pie que se generó a partir del salto del tipo de cambio oficial se tradujo en una importante caída del número de cabezas faenadas por la industria frigorífica vacuna”, argumentó la entidad, tras subrayar que el mes pasado se faenaron sólo 1,08 millones de cabezas, con una retracción de 12,8% respecto de noviembre y del 13% en relación a diciembre de 2022.

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Tuvo que ver la devaluación y la suba de los precios, eso está claro y se le puede achacar directamente a la alta inflación desencadenada en el gobierno de Alberto Fernández y la decisión de devaluar tomada por la gestión de Milei, que profundizó la suba de precios. “Al comparar diciembre de 2023 con diciembre de 2022, los precios de los alimentos se incrementaron 249,8%, siendo ‘carnes y derivados’ el subgrupo que mayor suba registró (+296,6%)”, apuntó CICCRA.

También hay que decir que con el regreso de las lluvias y el reacomodamiento de los valores, los ganaderos comenzaron a enviar menos cabezas al mercado, iniciando lo que se llama un periodo de retención.

Como sea, la reducción de las ventas de carne en el mercado doméstico en diciembre pasado repercutió fuerte en el consumo, aunque no alcanzó para torcer la tendencia anual, que hasta el último trimestre era muy positiva.

El consumo per cápita de carne vacuna en 2023 habría sido equivalente a 52,9 kg/hab/año. Esto implicaría un crecimiento de 3,6% anual (con un aumento de 1,8 kilos por habitante en el año) y una mejora de 4,4% con relación al promedio alcanzado en 2019.

¿Será 2013 el último año en que los argentinos lleguemos a comer más de 50 kilos per cápita de carne vacuna? Para 2024 ya hay varias estimaciones que indican que la faena de bovinos retrocederá en cerca de 1 millón de animales, de 1,4,5 a 13,5 millones. Esto reducirá la oferta de carne disponible, al tiempo que se espera que las exportaciones continúen creciendo y ensanchando su porción respecto del mercado interno. Hoy es del 28%, pero los analistas hablan de un crecimiento al menos hasta el 30%.

¿Qué sucederá con el consumo interno de carnes? Es una intriga, una gran intriga. Pero es muy probable que dentro de un año nos miremos en este mismo espejo y nos descubramos pobres.

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