La confianza del agro sigue en niveles elevados: al optimismo ganadero se sumó una mejora en la lechería
El índice de confianza sectorial que elabora CREA de manera cuatrimestral arrojó una leve baja, aunque en general la percepción de los productores continúa siendo buena tanto para el contexto actual como mirando al futuro.
La confianza de los empresarios del agro argentinos tuvo una leve baja en julio con respecto a marzo, aunque se mantiene en niveles elevados en términos históricos.
Así lo determina el Índice de Confianza del Empresario Agropecuario (ICEA) que elabora la Asociación que nuclea a los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) en base a su Encuesta SEA cuatrimestral.
En esta oportunidad, el relevamiento realizado entre las empresas que pertenecen a CREA se realizó entre el 26 de junio y el 6 de julio de 2026, y el ICEA alcanzó los 68 puntos, lo que representa una baja de 2,7% respecto a cuatro meses atrás.
Sin embargo, en la comparación interanual (versus julio de 2025) se vio un incremento de 15,5%.
“La baja en el índice obedeció a la caída de las expectativas respecto a marzo (-4,1%), aunque la evaluación de las condiciones presentes se mantuvo relativamente estable (-1%)”, señala el informe, reproducido por la plataforma Contenidos CREA.
LA CONFIANZA DEL AGRO, SECTOR POR SECTOR
Al desagregar el índice por sectores, puede verse que todos cayeron, pero la percepción de la situación económica del país (-5,3%) lo hizo en mucho mayor medida que la del agro en general (-0,6%) o de la empresa (-1,5%).
En tanto, si se calcula el índice para las distintas actividades que realizan los productores que componen CREA, se destaca que, por primera vez desde noviembre de 2024, mejoro la confianza de los empresarios lecheros, aunque permanece muy por debajo de los valores de la agricultura o la ganadería.
En suma, el ICEA se mantiene en valores elevados, aunque tuvo una leve retracción después de tres cuatrimestres al alza.
“Probablemente, ello esté vinculado a la estabilización de los precios de las principales categorías de ganado que venían traccionando la rentabilidad del negocio agropecuario en general, dado que la agricultura y la lechería se encuentran en situaciones relativamente menos favorables”, señalan desde CREA.
LA CONFIANZA MEJORA EN LA LECHERÍA
Como se mencionó, uno de los datos salientes del reporte es que los empresarios lecheros mejoraron su análisis sectorial.
La clave está en que las proyecciones productivas se mantienen altas, gracias a la muy buena disponibilidad forrajera.
Puntualmente, los empresarios tamberos integrantes de la red CREA proyectan para los próximos cuatro meses un crecimiento promedio de la producción de leche del 6,9% respecto del mismo período de 2025. Se trata de una cifra que, si bien es inferior a la registrada un año atrás, es la segunda más elevada de la última década.
En lo que respecta a las expectativas de producción de leche para los próximos 12 meses, en promedio los encuestados estimaron un aumento del 6,5% versus el mismo período del año anterior.
En este marco, vale mencionar que la proyección de producción de leche sigue sostenida a pesar de que el 42% de los grupos CREA tamberos informó que fueron afectados por excesos hídricos en los últimos cuatro meses. La mayor parte de los inconvenientes se concentraron en el norte de la región pampeana.
En tanto, parte de la firmeza de la producción esperada puede explicarse por un crecimiento de las vacas en ordeñe como producto de una mayor retención, recrías más eficientes y una buena oferta forrajera lograda en la presente campaña.
En cuanto al marco financiero de las empresas lecheras, los mínimos valores de la leche en el quinquenio, medidos en pesos constantes, repercuten en los días necesarios de facturación para saldar las deudas de corto plazo.
De este modo, en el presente mes de julio se requieren en promedio 40 días de facturación para saldar deudas de corto plazo, el nivel más elevado de la serie para dicho período del año.
“Aumentar la producción permite licuar costos fijos. Con un precio estancado, relaciones insumo/producto que no son malas en términos históricos y costos fijos en aumento (energía, combustibles y salarios), la única salida parece ser producir más”, explica Gonzalo Berhongaray, líder del área de Lechería de CREA.
“Reconvertir el sistema productivo no es una tarea fácil, pero sí prever cómo producir más en un ambiente climático con excesos hídricos recurrentes; para eso se están preparando muchos empresarios lecheros”, añade.
LA CONFIANZA GANADERA SE EXTIENDE
En tanto, la Encuesta SEA CREA confirma a la ganadería como el sector más optimista dentro de los que forman parte de los agronegocios: el 76% de los empresarios ganaderos considera que es un buen momento para realizar inversiones, muy por encima de lo que ocurre en otras actividades productivas.
Por ejemplo, si bien la lechería mejoró en sus proyecciones, el 47% de los encuestados de ese rubro considera que el momento actual es malo para realizar inversiones, al tiempo que en el sector agrícola y ovino no se evidencia una tendencia definida ante el elevado contraste de situaciones entre las diferentes regiones productivas.
Bajo este panorama, el viento a favor ganadero encuentra respaldo en indicadores productivos que muestran un desempeño sólido de la actividad.
Como ejemplo, los datos muestran que la preñez promedio a nivel nacional en rodeos de cría de empresas CREA se estima en un 89%, el nivel más elevado de la serie.
Asimismo, el porcentaje promedio de mermas preñez-destete informadas en julio es del 8,0% a nivel nacional versus el 8,2% de un año atrás. Los mayores registros se relevaron en las regiones Santa Fe Centro (17%), Litoral Norte y Norte de Santa Fe (14%), y Chaco Santiagueño y NOA (10%).
En cuanto al destete, el porcentaje promedio obtenido en el ejercicio 2025/26 por las empresas ganaderas CREA que participaron de la encuesta fue del 83% versus el 82% de los tres años inmediatos anteriores. El indicador registró un rango regional que se ubicó entre el 69% en Norte de Santa Fe y el 87% en Mar y Sierras.
Es destacable, además, que los resultados productivos mejoraron incluso en un contexto desafiante. El porcentaje promedio de destete alcanzó el 83%, por encima de los tres ejercicios anteriores, a pesar de que el 43% de las empresas reportó problemas por anegamientos durante los últimos cuatro meses y otro 10% enfrentó restricciones hídricas.
“En conjunto, estos resultados reflejan una actividad con indicadores productivos sólidos, incluso en un contexto climático complejo. Esa combinación ayuda a explicar por qué la ganadería vuelve a posicionarse como el sector con mayor predisposición a invertir”, remarca CREA.
El buen momento percibido también se refleja en la situación financiera de las empresas. Un 74% de los consultados indicó que no tuvo necesidad de refinanciar deuda, mientras que el 26% restante debió refinanciar en promedio un 6,8% de la deuda correspondiente al capital operativo; esa proporción un año atrás era del 21% de los encuestados con un nivel medio de refinanciación del 6,1%.
Por todo esto, más de la mitad de los empresarios ganaderos espera mejorar los resultados económicos durante el próximo año, aunque la mayoría no anticipa cambios significativos en el precio de la hacienda.
En el último año los precios de la hacienda en el mercado argentino experimentaron un alza significativa, aunque en los últimos meses comenzaron a ajustarse luego del máximo registrado en marzo pasado.
LA DESCONFIANZA VIENE POR LOS SALDOS TÉCNICOS
Por último, otro capítulo que aborda la Encuesta SEA es el siempre mencionado impacto “invisible” de los saldos técnicos de IVA; es decir, la diferencia entre el IVA débito fiscal (que se origina en las ventas de granos, hacienda y leche cruda con una alícuota del 10,5%) y el IVA crédito fiscal (que se origina en las compras de agroinsumos al 21% o 24%).
El empresario agropecuario paga 24% de IVA cuando contrata un seguro agrícola (21% del impuesto y 3% de percepción) y 21% cuando adquiere fitosanitarios, semillas y silobolsas, además de cuando contrata servicios de acondicionamiento de granos, fletes, asesoramiento e intereses de deuda, entre otros. Solamente la compra de fertilizantes y las labores agrícolas están equiparadas con un IVA del 10,5%.
“En muchos casos, a la hora de la planificación impositiva, los empresarios agropecuarios no tienen en claro que el Estado nacional es su principal deudor: para comprobarlo, basta con verificar en sus declaraciones juradas los montos de los saldos a favor en el Impuesto al Valor Agregado (IVA)”, repasa el informe.
El relevamiento indica que un 29% de los empresarios consultados indicó que registraba saldos técnicos de IVA a favor en julio, la cifra más elevada desde julio de 2021.
Además, un 38% indicó que no sabía si tenía o no saldos técnicos de IVA, lo que configura un desafío en materia de profesionalización empresarial.
Las empresas agropecuarias que informaron contar con saldos técnicos de IVA a favor registraron en promedio $ 36.500 por hectárea, cifra equivalente a casi 25 dólares considerando el tipo de cambio BCRA A3500.
“Por el diferencial de alícuotas, se origina un saldo a favor inmovilizado que afecta a la toma de decisión de los empresarios, ya que es un factor que quita liquidez y rentabilidad a las empresas del sector”, señala Esteban Barelli, líder del área de Economía de CREA.
Y agrega: “Si bien hay mecanismos para restituir los saldos de IVA técnico, son parciales, anuales, acotados y suman una carga más a la empresa. Esta situación es una muestra más de que la presión tributaria es hoy uno de los factores de competitividad más relevantes de las actividades agroindustriales”.
El dato es relevante porque la encuesta muestra que las compras de fertilizantes y fitosanitarios vienen retrasadas en términos históricos, mientras que las de semillas, si bien están más avanzadas, tampoco son holgadas.
“Además, la presión tributaria se debe gestionar en un contexto de costos creciente –medidos en dólares– y resultados proyectados ajustados”, indica Barelli.
Por estas razones, como conclusión sugiere que “la necesidad de seguir trabajando en la profesionalización de la gestión de la empresa agropecuaria es un aspecto clave ante la complejidad que presenta el sistema tributario argentino”.
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