Genética forrajera: el desafío de llevar las pasturas subtropicales a los campos donde manda el frío
Un desarrollo de Pemán Semillas sobre Panicum coloratum busca ampliar el uso de pasturas subtropicales en ambientes bonaerenses, aprovechando que el buen precio de la hacienda vuelve a poner al pasto en el centro de la estrategia ganadera.
La actividad ganadera atraviesa un contexto histórico: con precios de la hacienda en niveles récord, el sector goza de un viento de cola que invita a la inversión y a la mejora productiva.
En ese marco, una de las oportunidades pasa por optimizar y hacer más eficiente la alimentación de los animales, para lo cual la genética forrajera es fundamental.
Precisamente, con base en Sinsacate (Córdoba), la firma Pemán Semillas, está cumpliendo 62 años vinculada a la investigación, el desarrollo y la comercialización de semillas forrajeras para las principales zonas ganaderas y tamberas del país.
Y está avanzando en desarrollos que permitan expandir la oferta de pasturas, por ejemplo, llevando variedades subtropicales a zonas “frías”.
PASTURAS, CON MIRADA FEDERAL
Nicolás Heinrich, gerente comercial de Pemán en provinciad e Buenos Aires, explicó que el trabajo comenzó con un fuerte foco en las forrajeras subtropicales, buscando dar respuesta a las necesidades de la ganadería del centro de Córdoba.
“Después se fue acompañando al productor a la zona norte, donde la ganadería también se fue expandiendo, zonas típicas del NOA, del NEA, donde prosperan especies como las Grama Rhodes, las Brachiarias, Gatton panic, Panicum”, detalló.
Con el avance de la ganadería hacia distintas regiones, el desarrollo también incorporó forrajeras templadas y verdeos de invierno.
Allí aparecen especies como alfalfa, lotus, tréboles, avenas, cebadas y centenos, con una zona de trabajo que se extiende desde el centro de Córdoba, pasando por Santa Fe y Entre Ríos, hasta el sur de la provincia de Buenos Aires.
En este marco, una clave es el contexto actual de la ganadería, porque está modificando las decisiones de los productores.
Consultado sobre las perspectivas para la campaña, Heinrich fue directo: “El contexto ganadero actual es muy favorable, principalmente con respecto a los precios”. En particular, destacó la firmeza de los valores del novillo pesado y de la vaca de exportación.
Forraje a partir de brachiarias: la clave del éxito parte desde la semilla
Ese escenario está llevando a muchos establecimientos a buscar una mayor producción de kilos por animal y a fortalecer las recrías pastoriles, con el objetivo de aprovechar el forraje como uno de los recursos más económicos dentro del sistema ganadero.
Para Heinrich, el momento también abre una oportunidad para incorporar tecnología en la producción de pasto. “Es el momento para hacer en todo aspecto, y en nuestro caso lo que es tecnología de genética incorporada a la semilla de pastura”, afirmó.
La estrategia, sin embargo, no pasa solamente por elegir una especie, sino por encontrar el recurso que mejor se adapte a cada planteo. La disponibilidad de forraje, el momento del año en que se necesita y el tipo de producción terminan definiendo qué alternativa puede aportar mayor valor.
SORGOS Y DISTINTAS ALTERNATIVAS PARA EL VERANO
De cara a la siembra de los recursos estivales, Heinrich explicó que las necesidades son diferentes según el establecimiento. Hay campos con cadenas forrajeras consolidadas que buscan cubrir el período de transición entre los verdeos de invierno y las pasturas de primavera, mientras que otros necesitan incrementar de manera significativa el volumen de forraje durante la primavera y el verano.
En ese escenario, el sorgo continúa siendo una de las principales herramientas disponibles, aunque con distintas variantes.
Entre ellas se encuentran el tradicional Sudán, los materiales BMR, caracterizados por un menor contenido de lignina, y los fotosensitivos, que mantienen durante más tiempo su estado vegetativo al retrasar la floración.
También existen materiales que combinan ambas tecnologías, además de alternativas sileras, de doble propósito y graníferas. De esta manera, la elección puede adaptarse tanto a sistemas exclusivamente ganaderos como a planteos agrícolas o mixtos que buscan integrar distintas fuentes de forraje.
Pero más allá de las opciones tradicionales, uno de los desafíos que atraviesa al sector es encontrar especies capaces de ampliar la frontera productiva hacia ambientes donde las condiciones climáticas limitan la persistencia de las subtropicales.
UN PANICUM QUE BUSCA RESISTIR LAS HELADAS
En ese punto aparece el Panicum coloratum, una gramínea subtropical y perenne originaria de África que fue incorporada a la Argentina hace décadas.
Su llegada permitió generar una importante fuente de forraje en regiones del norte, como Córdoba, Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Salta, donde otras especies presentan mayores dificultades de adaptación.
Sin embargo, existe una barrera que históricamente limitó el avance de estas especies hacia las zonas templadas: el frío. Las megatérmicas o subtropicales tienen dificultades para persistir en ambientes sometidos a heladas frecuentes, justamente donde las condiciones invernales pueden comprometer su supervivencia.
Por eso, desde hace más de una década se trabaja sobre el mejoramiento del Panicum coloratum para llevarlo hacia ambientes templados, con especial atención sobre la provincia de Buenos Aires. El desarrollo comenzó en Chascomús y apunta a generar una alternativa capaz de producir forraje durante buena parte de la temporada de crecimiento.
“Hoy en día tenemos un cultivar comercial cuya característica distintiva es que se puede adaptar a condiciones de temperatura, de frío, de sodicidad y de salinidad que otras especies no pueden”, aseguró Heinrich.
Según explicó, esta adaptación permite contar con forraje durante primavera, verano y otoño en ambientes donde otras alternativas no consiguen prosperar o producir en la misma magnitud.
La posibilidad de incorporar una gramínea subtropical en zonas más frías abre así una nueva alternativa para los sistemas ganaderos bonaerenses, especialmente en aquellos ambientes donde las limitantes de suelo y clima reducen el abanico de especies disponibles.
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EL MANEJO DEFINE CUÁNTO PUEDE RENDIR UNA PASTURA
Para que esa genética se transforme en kilos de carne, sin embargo, la elección de la semilla es apenas el comienzo. Heinrich remarcó que la planificación y el acompañamiento técnico resultan determinantes para que una pastura pueda expresar su potencial.
“Es clave el asesoramiento, el acompañamiento en todo lo referido a pasturas, desde elegir el lote y cuáles son las especies más indicadas para cada ambiente, cada objetivo productivo, hasta el manejo del pastoreo y el cuidado de la pastura”, sostuvo.
En ese sentido, el desafío no pasa únicamente por desarrollar materiales capaces de tolerar nuevas condiciones, sino también por incorporarlos correctamente a cada sistema productivo. La ambientación, el manejo y el momento de utilización terminan siendo tan importantes como la genética elegida.
Con esa mirada, Heinrich destacó el trabajo que se viene realizando Pemán Semillas en la provincia de Buenos Aires y planteó la necesidad de acompañar a los productores en la incorporación de estas herramientas. “Estamos abiertos y disponibles para que podamos acompañar y ser un soporte grande a los productores en los proyectos, en las necesidades que ellos tienen”, concluyó.
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