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El Niño, a medias: en algunas zonas ya impacta, en otras lo esperan y ¿podría al final no ser tan intenso?

Fuente: Infocampo 06/10/2026 11:17:36 hs

Dos informes conocidos en los últimos días analizan los primeros pasos del fenómeno El Niño en Argentina y por qué hay varias zonas del país donde todavía no se ha reflejado su presencia como ya se esperaba para esta época del año.

El fenómeno El Niño ya está declarado y teniendo incidencia en el clima a nivel global, aunque su impacto por regiones y países depende no solo de las condiciones atmosféricas motivadas por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico, sino también de condicionantes de alcance local como vientos y centros de alta o baja presión.

De allí que, en el caso de Argentina, por ahora su presencia se está sintiendo “a medias”, con algunas zonas donde las lluvias ya se están comportando como se espera en un año “Niño”, pero otras donde no está sucediendo lo mismo.

¿A DÓNDE LLEGÓ EL NIÑO?

Al respecto, la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) en su reporte semanal abre un apartado en el que se pregunta: “¿Se notó ya el impacto de El Niño?”.

Según la información recopilada por este organismo que pertenece a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en el último trimestre, la precipitación en el país se ha comportado como predice el fenómeno de El Niño en algunas zonas, pero no en otras.

“El índice que da cuenta del impacto que El Niño tiene en la circulación atmosférica sobre el Pacífico ecuatorial central (SOI) indica que desde junio de 2026 efectivamente esa influencia existe. Sin embargo, en el trimestre Jul-Ago-Sep las precipitaciones en nuestro país se han ajustado al patrón esperado y en otras esto no ha sucedido”, explica.

Concretamente, donde sí El Niño ya se hizo presente conforme lo proyectado es en gran parte del NEA y el Litoral, mientras que donde permanece ausente es en la región pampeana.

Para graficarlo, la ORA elaboró dos mapas:

El de la izquierda da cuenta de los apartamientos de la lluvia normal, como promedio de los trimestres Jul-Ago-Sep que se desarrollaron en condiciones El Niño. Se ve que las provincias con mayor tendencia a lluvias superiores a las normales en este trimestre son Corrientes y Misiones. También, aunque en menor medida, el resto del NEA, el norte y este de la región pampeana, sudoeste de Mendoza y gran parte de Patagonia.

El de la derecha muestra la anomalía de las lluvias registradas en el trimestre Jul-Ago-Sep de 2026. Se observa coincidencia con lo que vaticina la presencia de El Niño en zonas del NEA, aunque en el este de Formosa llovió menos que lo normal. También se ven coincidencias en Patagonia. Sin embargo, en el centro y sur de la región pampeana la precipitación total del trimestre resultó levemente inferior a la normal.

¿EL NIÑO BAJA DE INTENSIDAD?

Por otro lado, un reciente informe especial de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) también aborda qué está sucediendo con El Niño, explica por qué no está llegando con la intensidad que se esperaba e incluso abre un signo de interrogación sobre si finalmente será tan fuerte como se lo presagiaba.

Puntualmente, el jefe de estimaciones agrícolas de la BCR, Cristian Russo, elaboró un artículo en el que citó el análisis del consultor en clima de la entidad, Alfredo Elorriaga.

Allí, el experto asegura que la explicación a la baja incidencia por el momento de El Niño se debe a que “se ha hecho muy consistente una circulación fría de origen polar desde la Patagonia que condiciona la llegada de humedad desde el norte al centro del país”.

De todos modos, Russo subraya que hay un dato que inquieta: la intensidad del evento del que se decía que iba a alcanzar un valor nunca registrado en los últimos 50 años bajó en dos meses consecutivos, y por eso finalmente podría pasar de muy fuerte a fuerte.

Del lado positivo, el riesgo hídrico por excesos baja, pero las lluvias podrían ser significativamente menores a las proyectadas.

“Al cambiar la NOAA de metodología, podemos estar ante un número fuerte de calentamiento, pero que tenga un impacto reducido en Argentina, muy condicionado por otros forzantes”, advirtió Elorriaga.

—¿Qué pasa con El Niño? ¿Cuál es la situación actual?
—La evolución mensual de la anomalía de la temperatura superficial en el Pacífico (SST) muestra un valor actual de 2,2°C según la NOAA en su informe del 28 de setiembre. Hace un mes atrás estábamos en un valor de 1,8°C. Ya estamos superando el umbral de “Niño” fuerte para entrar en muy fuerte. Y la atmósfera está acoplada al sistema oceánico desde agosto.

—Sin embargo, más allá de algunas precipitaciones que tuvimos en los recientes días, no llueve lo esperado.
—Estoy de acuerdo, El Niño no está teniendo efecto en Argentina, ni en Perú, ni en el oeste de Brasil. Se le podría atribuir efectos sobre las lluvias en el SE de Brasil, pero tengo mis reservas. Más allá de estas lluvias sobre el norte y centro de Buenos Aires, hubo eventos importantes en el extremo NE del país y algunos desarrollos significativos en localidades de la Patagonia. Pero gran parte de la región pampeana sigue sin recibir el agua que se espera. Estamos terminado el mes de setiembre por debajo de las medias históricas.

—¿Cómo se explica que con niveles de calentamiento de un “Niño” fuerte o muy fuerte falten las lluvias sobre la región pampeana?
—Pasa que al final, El Niño no es la única variable que manda sobre el clima. Hace tiempo que venimos explicando que la dinámica atmosférica es mucho más compleja y hay más cosas en juego que la situación del Pacífico.

—Pero la humedad no ingresa, ¿hay mecanismos que la estén bloqueando?
—En principio, no hay una situación de bloqueo. El sistema de baja presión que está asociado al anticiclón del Atlántico en este momento está entre África y Argentina. Ese no es el problema. Pero fíjate esto, por un lado, desde el Atlántico está actuando la corriente de Malvinas. En las costas Argentinas, a la altura de la desembocadura del río de la Plata, se ve una anomalía fría del Atlántico. O sea, tampoco podemos esperar un ingreso de humedad por ahí. Por otro lado, se ha hecho muy consistente una circulación fría de origen polar desde la Patagonia que condiciona que la humedad llegue desde el norte al centro del país.

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—Pero con los indicadores actuales que tenemos del Pacífico, tendríamos que estar recibiendo mucha humedad adicional desde el norte.
—Por supuesto, con los indicadores previstos para esta fecha en el Pacífico, el sector esperaba recibir la misma humedad que está recibiendo Misiones. Pero no está siendo así. Desde GEA/BCR siempre tuvimos reparos sobre los efectos de un “Niño” que se lo llegó a llamar “Niño Godzilla”. Por ejemplo, en la proyección del mes pasado (agosto), se observaba un valor de anomalía de 4°C en las curvas que mostraban los modelos. En la actualización de setiembre, esos valores bajaron a 3,25°C.

—Eso parece muchísimo, aparte se venía hablando de techos mayores.
—Sí, es cierto, en las proyecciones de julio era todavía más alto, había valores de 4,26°C y se hablaba de ampliar una escala que lleva usándose 50 años. Te estoy hablando de los valores no corregidos por la NOAA para veas la magnitud del descenso que hubo en dos meses.

—O sea, el evento del que se decía que iba a alcanzar un valor nunca registrado en los últimos 50 años bajó en dos meses consecutivos. ¿Este valor que iba a escalar está bajando? ¿Y va a seguir bajando?
—La actualización de los valores realmente medidos sale en los primeros días de octubre. Creo que va a ser un informe muy importante para evaluar en que situación estamos.

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—Entonces, ¿podemos estar ante un “Niño” que de muy fuerte pase a fuerte o incluso a moderado?
—No lo descarto, pero sería mucho. Vamos a ponerlo en valores corregidos estadísticamente por la NOAA según sus informes Additional CFSv2 SST Forescasts. Para las proyección que hicimos de lluvias en octubre, noviembre y diciembre, tuvimos en cuenta un “Niño” fuerte a muy fuerte, o sea un evento que alcanzaba un pico de 2,4°C en diciembre.

—¿Y cuál es el valor proyectado con los últimos datos?
—El valor de anomalía proyectado ahora bajó a 2°C para diciembre. No sería descabellado que pueda seguir bajando. Los valores que ahora manejamos son claramente inferiores a los valores de calentamiento que hubo en el 2015. Si se confirma esta tendencia, estaríamos pasando de valores de un “Niño” muy fuerte a estar en el umbral de un “Niño” fuerte.

—A ver, voy a juntar todo lo que me dijiste: la NOAA cambia la metodología para medir el calentamiento oceánico y aparecen valores que nunca habíamos visto, superando la barrera histórica de una anomalía de 3°C. Ahora vemos que ese valor que no iba a tener techo baja por segundo mes consecutivo. Y con un evento acoplado hace dos meses con valores de intensidad muy fuerte, no hay ingreso de humedad suficiente para que cuando pasa un frente frío se produzcan precipitaciones como se esperaba. Algo no me cierra…
—Sí, estamos ante una situación que nunca se planteó con anterioridad. Al cambiar la NOAA de metodología, podemos estar ante un número fuerte de calentamiento, pero que tenga un impacto reducido en Argentina, muy condicionado por otros forzantes. Vamos a esperar a los primeros días de octubre los nuevos valores medidos. Pero si se confirman estos valores, vamos a tener que bajar las proyecciones de lluvias. Seguiríamos estando con acumulados de lluvias por encima de la media para octubre, noviembre y diciembre. Pero antes habíamos calculado lluvias que en general superarían las medias por un 30, 70 y 90% de octubre a diciembre en ese orden. Ahora, habría que volver a recalcular las previsiones porque podríamos estar ante valores significativamente más bajos.

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—Sin embargo, este “Niño” se está dando en un contexto dónde hay niveles planetarios records de calentamiento en lo océanos.
—Sí, pero a dos meses de que el “Niño” está instalado no se ve su influencia en las lluvias en las regiones productoras de Argentina. Pero vuelvo a insistirte, el calentamiento está, lo que genera dudas es cuál va a ser el impacto real que tenga. A todos nos inquieta que no llueva. Pero por otro lado, estos ajustes están acomodando la situación a lo que veíamos hace 8 meses atrás, cuando íbamos en contra de las noticias que hablaban de un evento histórico. Es más, yo no quisiera pensar que pueda terminar faltando el agua, cuando 60 días atrás el escenario parecía tan distinto.

—¿Qué tendría que pasar para que vuelva a llover como esperamos?
—En términos técnicos, son muchas cosas. Todo estuvo muy simplificado a un solo concepto: “Niño histórico”. Si queres te nombro un factor: la inesperada y persistente circulación polar que sostiene nevadas intensas en Neuquén prácticamente ya en octubre tendría que dejar de actuar de esta manera. Eso es algo que nadie consideró. Pero fundamentalmente, lo que necesitamos es que el “Niño” se comporte como un “Niño”.

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