Más cantado que el feliz cumpleaños: La importación de tractores chinos puso al borde del colapso a Pauny, la única fábrica de tractores 100% nacional
Las políticas de apertura económica sin restricciones vienen generando estragos en la industria nacional, aquella que Luis Caputo, ministro de economía, menosprecia. Ejemplos hay muchos, pero en sector industrial del agronegocio, los golpes más fuertes se ven en la producción metalúrgica. Empresas emblema del agro nacional como Metalfor, Pauny, Vassalli y otros colosos que aún
Las políticas de apertura económica sin restricciones vienen generando estragos en la industria nacional, aquella que Luis Caputo, ministro de economía, menosprecia. Ejemplos hay muchos, pero en sector industrial del agronegocio, los golpes más fuertes se ven en la producción metalúrgica. Empresas emblema del agro nacional como Metalfor, Pauny, Vassalli y otros colosos que aún no atravesaron el abismo, viven momentos de crisis, que puede llegar a ser terminal en muchos de esos casos.
Las industrias en cuestión, además, son motores de la actividad económica y social de muchísimos pueblos del interior de provincias como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, donde se concentran los grandes polos de producción de maquinaria agrícola. Son además, generadores de pertenencia a esos pueblos y a la misma fábrica que emplea a porcentajes muy altos de las poblaciones. Localidades como Armstrong, Las Parejas, Las Rosas, Marcos Juarez, Las Varillas, Firmat, entre otras, respiran producción metalmecánica.
Esa producción de fierros, además, es reconocida a nivel global: en la pasada edición de Agritechnica, la principal feria global de exhibición de maquinaria y tecnología para el agro, los fierros nacionales tienen un lugar destacadísimo, debido a la innovación, la calidad y la tecnología que aportan a productores de todo el mundo. No en vano, muchas multinacionales terminan comprando patentes o empresas enteras para incorporar esos mismos desarrollos a sus portfolios globales.
En cuanto a la producción de maquinaria autopropulsada (tractores, cosechadoras, pulverizadoras), Argentina quedó rezagada en el último tiempo, es verdad, pues resulta imposible competir con las marcas multinacionales, que en muchos casos tienen plantas de producción en nuestro país. Las empresas de capital nacional se fueron achicando, desapareciendo, hasta quedar una de cada categoría: Pauny fabrica tractores, Vassalli cosechadoras, Metalfor pulverizadoras.
Hoy, la competencia es con los chinos. Los últimos reportes de patentamiento hablan de que casi un 20% de los tractores que se venden en Argentina tienen origen asiático, dominado por los de origen chino. Los tractores, puntualmente, llegan a nuestro país a la mitad del valor de una marca tradicional, o uno fabricado por Pauny. Esto, sin restricciones, tiene consecuencias.
Por estas horas, los efectos de ese fenómeno se palpan en las calles de Las Varillas, Córdoba, donde más de 500 trabajadores viven horas de incertidumbre respecto de su futuro laboral, pues la histórica Pauny está envuelta en una crisis que parece sin retorno.
De acuerdo con los registros recientes, la histórica fábrica debe, 32 mil millones de pesos. Según el Banco Central, la deuda se compone de 30,8 mil millones de pesos en deudas bancarias, principalmente con el Banco Nación, además de otros mil millones de pesos producto de 146 cheques rechazados.
Esta mañana, la situación laboral sumó un nuevo capítulo. Desde las tres y media o cuatro de la madrugada, los trabajadores comenzaron a llegar a las dos plantas de Pauny, la fundición y la fábrica principal, donde los turnos empiezan a las cuatro y las cinco, respectivamente. Según explicó el periodista agropecuario de Las Varillas Luis Alberto Sacavino, la empresa había comunicado que los empleados estaban dispensados de concurrir, pero los delegados de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de las distintas secciones resolvieron que se presentaran a trabajar.
La decisión buscó evitar que la ausencia de los operarios pudiera interpretarse posteriormente como un incumplimiento de sus obligaciones laborales. La dispensa había sido comunicada verbalmente, sin una formalización que despejara las dudas sobre sus alcances. En ese escenario, los trabajadores que quisieron presentarse ingresaron normalmente a las instalaciones.
Para encauzar el conflicto, se acordó una audiencia de conciliación para mañana, a las 9.30, en la delegación de Las Varillas del Ministerio de Trabajo.
La situación de los trabajadores es uno de los primeros indicadores del deterioro. Según la información recogida entre fuentes vinculadas con la fábrica, a los operarios que cobran por quincena se les adeudarían dos períodos salariales. Los empleados mensuales, que incluyen principalmente al personal administrativo y a los jefes de área, también afrontarían atrasos que podrían superar el mes.
Sin embargo, el alcance de la crisis no termina en la nómina salarial. Sacavino, que conoce desde hace cuatro décadas la actividad industrial de Las Varillas, describe un escenario en el que las dificultades de Pauny empiezan a comprometer a otras empresas y servicios de la ciudad.
“A la Cooperativa de Energía Eléctrica, que es la que provee la energía le deben mucho. Ya hay cheques devueltos por 500 mil dólares de energía eléctrica. Para una cooperativa de una ciudad de 20.000 habitantes, es un montón”, señaló el colega.
Para Sacavino, las consecuencias de ese incumplimiento pueden extenderse a la propia cooperativa. “Esto le va a generar unhueco acá a la cooperativa. Imaginate vos. Esto es un rompecabezas que se va cayendo”.
El impacto económico también alcanza a las pequeñas industrias que abastecen a Pauny. La fábrica de tractores sostiene una red de proveedores que elaboran distintos componentes y cuya actividad depende, en buena medida, de que la terminal mantenga sus compras y cumpla con los pagos.
“Hay treinta, cuarenta fábricas menores acá en la zona de Las Varillas que fabrican. Uno le fabrica la llanta, otro fabrica los caños de escape, otro fabrica el plástico, otro le fabrica el buloncito, otro le fabrica la manguera hidráulica”, detalló Sacavino.
Uno de los ejemplos de la crisis de Pauny aparece en la propia red comercial de Las Varillas. Un concesionario de la zona que anteriormente vendía tractores Pauny, incorporó hace la comercialización de equipos chinos Lovol. Según la información recogida, durante el último año habría vendido unos 50 tractores de esa marca en la región.
Durante sus mejores años, la empresa alcanzaba a fabricar y entregar entre 180 y 200 tractores por mes. Hoy, la actividad estaría muy lejos de aquellos registros. En septiembre, según el reporte de ACARA, se patentaron 24 tractores de la marca. En el acumulado anual se contabilizan 316 unidades, un 28% menos que en 2025, que ya fue malo.
A ese cuadro se suma la incertidumbre sobre una eventual llegada de inversores. En las conversaciones sobre el futuro de Pauny aparece la posibilidad de que grupos empresarios evalúen una operación para intentar rescatarla, pero cualquier interesado debe analizar primero el estado de las cuentas, las obligaciones bancarias y la viabilidad del negocio.
El deterioro también comienza a reflejarse en las condiciones sociales de los trabajadores. La empresa dejó de realizar aportes previsionales, a las obras sociales y a los sindicatos, una situación que afecta la cobertura médica de los empleados y sus familias.
Pauny nace de las cenizas de Zanello, la histórica fábrica de Las Varillas, en el centro-este de Córdoba. Los hermanos Carlos y Luis Zanello desarrollaron la planta, que llegó a producir 6.018 tractores en 1984. Zanello se caracterizó por los tractores de gran potencia. Durante años fue sinónimo de tractor nacional, tanto que todavía hoy en el pueblo algunos llaman a la fábrica “la ex Zanello”.
En los años siguientes, la apertura y la crisis de los 90 y principios de los 2000 hicieron que la producción de tractores nacionales prácticamente desapareciera.
Zanello terminó en quiebra, en 2001 según una de las fuentes. En ese momento parte de los gerentes, junto con empleados, la red de concesionarios y la Municipalidad de Las Varillas, trazaron un plan para recuperar la compañía y volver a producir.
Primero alquilaron las instalaciones con apoyo del gobierno municipal y provincial, y más tarde compraron la planta en el remate. Pauny S.A. nació el 2 de enero de 2002, tomando posesión y poniendo en funcionamiento las instalaciones de Zanello.
Con la recuperación económica posterior a 2002 y el auge del agro, Pauny creció rápido. Empezó a exportar a Paraguay y se posicionó entre las primeras marcas del mercado. En los años previos a esa nota llegó a liderar el mercado argentino de tractores durante cuatro años consecutivos, con una producción de 2.000 unidades anuales, y sumó tractores de potencia media y baja y maquinaria vial a su tradición de alta potencia.
En 2014, Cristina Fernández de Kirchner anunció por videoconferencia el lanzamiento de un nuevo modelo, en el tercer año consecutivo en que la empresa superaba los 2.000 tractores. La gama llegó a abarcar desde los 80 hasta los 310 HP.
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