Menos hacienda, suba de costos e informalidad: ¿puede haber cierres de frigoríficos en 2026?
En una editorial, el presidente de FIFRA expresó que la industria cárnica enfrenta numerosos problemas y deslizó que, bajo este panorama, “es posible que el mercado termine segregando a algunos operadores”.
El presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA), Daniel Urcía, lanzó una dura advertencia sobre la posibilidad de que pueda haber cierres de frigoríficos a lo largo de 2026, producto de una serie de factores que están impactando en la rentabilidad de las empresas.
“Es posible que el mercado termine segregando a algunos operadores”, fue la frase textual que utilizó Urcía en su editorial mensual, donde listó los problemas que enfrenta la industria cárnica, algunos de los cuales son macro, pero otros tienen un correlato de políticas que pueden solucionarlos, como por ejemplo, la creciente informalidad de muchos operadores, múltiples veces denunciada por FIFRA.
Además, planteó algunos reparos sobre el modo en que se ha previsto que se reparta la cuota de 511.000 toneladas que China le impuso a Argentina de exportaciones de libres de aranceles.
LOS PROBLEMAS DE LOS FRIGORÍFICOS
En primer término, un foco que afectará a la industria, según Urcía, es el proceso de retención de hacienda que se viene, gracias a los muy buenos precios que se están viendo y se proyectan en todas las categorías.
Su estimación es que “podríamos proyectar un año con una disminución de faena del orden de 1 millón de cabezas, lo que implicaría una caída en la producción de 230 mil toneladas si proyectamos lo que fue la producción de cada animal/res con hueso promedio el año pasado (231 kilos)”.
De esta manera, “en contraposición a los muy buenos precios de la hacienda, la situación de la Industria es complicada. Pese a los mejores precios internacionales no se logra obtener rentabilidad. Los subproductos tienen precios muy bajos y por lo tanto no generan ingresos”, señaló el dirigente.
También expuso que “crecen los costos salariales y energéticos” y lo mencionado anteriormente de que la oferta de hacienda se viene achicando.
Y allí lanzó el dardo: “Con las consideraciones hechas, es posible que el mercado termine segregando a algunos operadores”.
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Pero esto no es todo: “En paralelo, la realidad del mercado doméstico también complica a la industria. A la competencia desleal en lo sanitario, comercio, impositivo y laboral que venimos destacando hace mucho tiempo, se agrega ahora el crecimiento de las importaciones de carne”, alertó Urcía.
En este marco, expresó que desde FIFRA consideran que es necesario e indispensable dar una pelea directa contra la marginalidad, para cuidar de los frigoríficos que cumplen con sus obligaciones sanitarias y fiscales, cuidando en definitiva el empleo formal y, a la par, avanzar con la reforma laboral e impositiva.
Daniel Urcía, presidente de FIFRA
LAS EXPORTACIONES A CHINA
En otro orden, Urcía también planteó algunos aspectos dudosos que se están viendo en el proceso exportador.
La noticia del verano para la cadena fue la culminación del proceso de salvaguardia en China y la decisión del gigante asiático de imponer cupos a sus países proveedores; entre ellos, Argentina, que el año pasado envió hacia allí unas 500.000 toneladas, el 70% del total exportado.
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Para FIFRA, un frente de conflicto es la manera en que se ha previsto que se cubra el nuevo cupo establecido por China: con el criterio de “primero llegado, primero servido”.
Urcía cree que en la primera mitad del año no habrá problemas, porque al fin y al cabo el cupo está en el orden de lo que viene exportando nuestro país, pero en la segunda parte de 2026 sí podrían generarse algunos inconvenientes si muchos frigoríficos “apuran” su actividad para llegar “primeros” a cubrir el cupo, generando presión sobre los precios de las vacas y, por ende, sobre la rentabilidad sectorial.
“La cuota dispuesta por China es de un volumen de 511 mil toneladas. En función de lo efectivamente exportado en el 2025 y las previsiones de producción para el corriente año no debiera ser un problema. Pero el criterio de ‘primero llegado, primero servido’ genera incertidumbre para planificar la producción de los establecimientos que necesitan tener actividad durante todo el año”, precisó Urcía en su editorial.
En este punto coincidió Alfredo Cassani, CEO del Grupo Lequio —el holding con mayor cantidad de plantas frigoríficas del país—, en una entrevista también publicada por FIFRA: advirtió sobre las distorsiones que puede generar el cupo de importaciones de carne vacuno fijado por China y reclamó una acción concreta de las autoridades competentes para ordenar su implementación.
“Hay mucha incertidumbre en el sector cárnico. Hay varias cuestiones que caracterizan el inicio de este año y la principal es el cupo de China, que no es una cuota y esto no es un tema gramatical: en nuestro negocio la palabra cuota tiene una connotación positiva, son negocios en los cuales hay preferencias arancelarias como es la Cuota Hilton, la de Estados Unidos o la 481. Pero el caso de China es totalmente distinto, en este caso se nos impuso un tope a las ventas”, repasó Lequio.
En ese contexto, alertó que la falta de reacción como país puede generar un fuerte desorden: “Cuando un bien se vuelve escaso, cambia la manera en la actúan los operadores. Esta situación puede generar una carrera por exportar lo más rápido posible, incluso con cortes de menor valor, con hueso, todo lo que se pueda mandar para asegurarse un lugar”, sostuvo.
Alfredo Cassani, CEO del Grupo Lequio
Y agregó: “Eso después te puede generar una caída fuerte del precio de la vaca en algún momento del año y también menor actividad industrial”.
Por estos motivos, Cassani insistió en que el Estado debe cumplir un rol de árbitro. “No se trata de decir qué exportar o cómo exportar, sino de ordenar el partido. Entre privados es muy difícil ordenar un cupo con cerca de 100 exportadores habilitados para mandar carne a China. El Ministerio de Agricultura, Senasa, Aduana, alguien tiene que poner orden. Mirar para otro lado no es una opción cuando una medida de otro país distorsiona el mercado local. Hay que tomar el toro por las astas”.
Según explicó, sin reglas claras puede darse un anticipo masivo de embarques y luego un freno abrupto: “Puede pasar que se exporte por menor valor y que, cuando el cupo se vuelva muy escaso, nadie quiera cargar un contenedor por miedo a que llegue fuera de cupo y quede meses parado en el puerto chino. Eso generaría costos enormes y mucha incertidumbre”, resumió.
Para Cassani, además, hay que tener en cuenta que si no se aborda el problema ahora, puede ser aún más grave en 2027. “Si el año que viene se repite este esquema, puede darse una carrera loca por completar el cupo, como le pasó a Brasil con la cuota de Estados Unidos, que la cubrió en dos días”.
Para ello produjo carne en los meses previos, la embarcó y la dejó en los puertos estadounidenses a la espera de que el reloj cantara el cambio de año. “Ahí van a empezar los problemas de verdad”, aseguró.
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