AgroRuralNoticias

Una dupla para triunfar: con la vicia como antecesora, el maíz rinde hasta 54% más

Fuente: Infocampo 17/03/2026 09:59:53 hs

Un nuevo estudio liderado por Julia Capurro, especialista en cultivos de cobertura de Santa Fe, mostró que el manejo de la vicia como cultivo de cobertura puede transformar el aporte de nitrógeno al maíz y mejorar significativamente los rendimientos.

La nutrición con nitrógeno sigue siendo uno de las principales claves para la producción de maíz en la región pampeana.

En Santa Fe, tercera a nivel nacional en superficie y producción del cereal, la fertilización muchas veces queda por debajo de las necesidades del cultivo, lo que limita su potencial productivo.

En ese contexto, los cultivos de cobertura basados en leguminosas aparecen como una alternativa capaz de complementar la fertilización mineral y aportar nitrógeno de manera biológica. Este es un proceso natural en el que microorganismos que están en las raíces convierten el nitrógeno del aire en formas que las plantas pueden usar.

Sobre ese eje se centró un trabajo conducido por la ingeniera agrónoma Julia Capurro, asesora técnica en la zona de Cañada de Gómez, que evaluó el impacto de distintas densidades de siembra de vicia, como cultivo de cobertura antecesor del maíz.

“El nitrógeno es el nutriente que con mayor frecuencia limita la producción de maíz. Un cultivo puede consumir entre 20 y 22 kilos de nitrógeno por cada tonelada de grano producido, por lo que para rindes altos los requerimientos pueden superar los 200 kilos por hectárea”, repasó Capurro.

DENSIDADES VARIABLES DE VICIA

El trabajo evaluó cinco densidades de siembra de Vicia sativa como cultivo de cobertura previo al maíz, con el objetivo de alcanzar 25, 40, 55, 70 y 85 plantas por metro cuadrado.

“Las distintas densidades se lograron a partir de la siembra de 15, 25, 35, 45 y 55 kilos por hectárea de semilla de vicia inoculada con Rhizobium leguminosarum”, detalló Capurro.

El cultivo de cobertura se implantó en abril y se mantuvo en crecimiento hasta los primeros días de octubre, momento en el cual fue interrumpido con la vicia en plena floración.

A medida que aumentó la densidad de siembra, también se incrementó la producción de biomasa. “La producción aérea de vícia mostró aumentos significativos con mayores densidades. Obtuvimos desde 3.910 hasta 5.800 kilos de materia seca por hectárea, a medida que aumentamos la cantidad de semilla sembrada”, señaló la ingeniera.

Por su parte, el contenido de nitrógeno en los tejidos vegetales no mostró variaciones significativas, ya que todas las densidades estaban en plena floración. “La concentración de nitrógeno no mostró grandes variaciones entre tratamientos, con valores que oscilaron entre 3,88% y 4,02%”, indicó.

En el centro de Córdoba, una familia de productores se “envicia” para reducir la huella de carbono

MÁS MATERIA SECA Y NITRÓGENO DISPONIBLE

La clave del aporte nitrogenado estuvo entonces en la cantidad de biomasa generada por el cultivo de cobertura.

“Los aportes de nitrógeno estuvieron determinados principalmente por la producción final de materia seca. De esta manera, estimamos aportes de 152 a 233 kilos de nitrógeno por hectárea, según la densidad de siembra utilizada”, explicó Capurro.

Tras el secado de la vícia y un breve barbecho, el 20 de octubre se implantó el cultivo de maíz con una densidad de 3,9 semillas por metro lineal. Además, todas las parcelas recibieron fertilización de base con fósforo y azufre.

Nutrición con cultivos de cobertura: la importancia estratégica de la vicia en las rotaciones agrícolas

Los resultados productivos fueron contundentes. “Los rendimientos del maíz fueron de 8.742 kilos por hectárea en el testigo sin cultivo de cobertura y variaron desde 9.213 hasta 13.458 kilos por hectárea en los tratamientos con las densidades más altas de vicia”, detalló.

PRÁCTICA QUE GANA LUGAR EN LOS SISTEMAS

El interés por las vicias dentro de las rotaciones agrícolas viene creciendo en distintas regiones del país. Según Juan Pablo Renzi, de INTA Hilario Ascasubi, esta situación está directamente relacionada con la intensificación de los sistemas productivos.

“La inclusión de vicia en secuencias de cultivos de verano ha cobrado interés debido al proceso de agriculturización sostenido de los últimos años”, explicó el especialista.

Renzi remarcó que el volumen de nitrógeno que puede aportar este cultivo depende en gran medida de la biomasa generada. “La magnitud del nitrógeno aportado es altamente dependiente del volumen de materia seca que acumule la vícia durante su ciclo de crecimiento”, sostuvo.

De manera similar, estudios de Juan Ignacio Vanzolini, de la misma experimentación, encontraron que las vicia en floración contribuyen, en promedio, con unos 37 kilos de nitrógeno por cada tonelada de materia seca acumulada. “Este nutriente se libera poco a poco durante el próximo ciclo del cultivo”, reaccionó el profesional.

PRODUCTIVIDAD Y SUSTENTABILIDAD

Para Capurro, los resultados del ensayo permiten dimensionar el rol que pueden jugar las leguminosas dentro de los sistemas agrícolas actuales.

“Los significativos aportes de nitrógeno de la vicia muestran la potencialidad que tienen las leguminosas en los sistemas productivos”, afirmó.

No obstante, aclaró que el éxito de esta estrategia depende de un manejo agronómico ajustado. “Es clave definir para cada ambiente las condiciones de siembra y secado del cultivo de cobertura, y también el manejo del cultivo posterior”, explicó.

El objetivo final es sincronizar la liberación del nitrógeno con la demanda del maíz. “Si logramos ajustar ese proceso, podemos maximizar la respuesta del cultivo en rendimiento”, concluyó.

Por último, la investigadora resumió: “En definitiva, se trata de articular productividad y sustentabilidad en los ambientes agrícolas actuales”.

Uno de cada cinco productores usa cultivos de servicios y cada vez con más hectáreas

Seguir leyendo


Noticias recientes