Ley de Semillas: desde el norte llegan durísimas críticas contra Sturzenegger y la industria semillera
En un fuerte comunicado, Apronor denunció "cartelización" en el mercado de semillas y cuestionó las acciones que desarrollan los semilleros para cobrar regalías. En cuanto al ministro, apuntó: "Falta a la verdad, confunde a la opinión pública".
Una de las más jóvenes de las gremiales de productores agropecuarios en la Argentina salió con los tapones de punta en medio del debate para actualizar la Ley de Semillas y adherir o no al convenio internacional UPOV 91.
Se trata de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), nacida hace una década luego de una feroz disputa con la Sociedad Rural de Tucumán y los vínculos con el poder político local de aquel entonces.
Hoy en día, la entidad representa principalmente a productores de Tucumán, pero también de Salta, Santiago del Estero y Catamarca.
Su presidente actual, Hugo Meloni, ratificó ante Infocampo el mensaje que se emitió a través de un comunicado al cual titularon “Cartelización de producción de semillas en Argentina”.
“Más de un funcionario del actual Gobierno Naciona afirma que los volúmenes de producción en Argentina se mantienen estancados por no tener una nueva Ley de Semillas. Se está instalando en los medios de comunicación especializados y no tan especializados en materia agropecuaria, que nuestro país tiene que adherir a las normas UPOV 91. El Señor Ministro Federico Sturzenegger falta a la verdad, confunde a la opinión pública, incluso tal vez al Presidente de la Nación”, cargaron sin pelos en la lengua los productores.
Desde Apronor señalaron además que “claramente” la producción agropecuaria “no crece por efecto de los derechos de exportación (DEX´S, retenciones, etc.), que desde hace años esquilman a nuestros productores y empobrecen los pueblos del interior de nuestra patria”.
Por eso le pidieron a Sturzenegger: “No favorezca a unos pocos con RIGI y mate a muchos con DEX´S”.
LA LEY DE SEMILLAS Y EL EJEMPLO BRASILEÑO
En este contexto, Apronor insistió sobre un argumento que vienen formulando desde hace tiempo la mayoría de las gremiales argentinas: si uno de los ejemplos de mejora de productividad es Brasil, resulta que allí no adhirieron a UPOV 91 y siguen estando dentro del paraguas de UPOV 78.
“En Brasil el sector agropecuario pasó de representar el 18% al 25% del PBI en 10 años, y duplicó su producción total de granos en el mismo tiempo. A su vez alcanzó niveles récord (345 millones de toneladas), impulsada principalmente por soja y maíz. En soja se ha consolidado como el mayor productor del mundo”, ejemplificaron.
Y sumaron: “Hablemos claro, Brasil adhiere a UPOV 78 (permite el uso propio) y no tiene derechos de exportación”.
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“Es llamativo cómo funcionarios provenientes de distintos semilleros (BA; BIO; DM) han ocupado los principales cargos del instituto que tiene que regular el área de semillas. Igualmente, es llamativo que algunos sean abogados y no profesionales del área de producción. ¿A quiénes van a enviar cartas documento? ¿A quiénes van a llevar a juicio? ¿A quiénes van a multar? A buen entendedor…”, destaca en otro de los párrafos el duro comunicado.
En relación a semillas alógamas como el maíz, “genética por la que el productor paga un alto valor”, plantearon, “el instituto del área y otros organismos del Estado parecen no preocuparse, no hacen foco en los problemas graves que sufrimos, especialmente en el Norte por ejemplo, el complejo de enfermedades del achaparramiento del maíz”.
“Se ofertan y venden híbridos sensibles a esta enfermedad a precios de mercado, en este caso vale el libre mercado y todas las libertades; si compramos un híbrido que nos lleva al quebranto, estamos ejerciendo la libertad como consumidores… parece un chiste, pero no lo es”, postularon.
Por otro lado, en autógamas como soja, trigo o garbanzo, advirtieron que “la situación cambia”. Señalaron que la autoridad de aplicación “envía cartas documento, aplica multas millonarias, es inflexible y atenta permanentemente contra el uso propio de las semillas de los productores agropecuarios. Asimismo, dictan resoluciones retroactivas (inconstitucionales) que parecieran redactadas en las oficinas de la poderosa asociación que nuclea a los semilleros (ASA)”.
“¡Sres. Productores estemos alerta, vienen por nosotros! Durante muchos años conservamos nuestras semillas y alimentamos a la humanidad toda. No les alcanza con “Sembrá Evolución”, van por todo”, cargaron y volvieron a apuntar contra el Gobierno: “Esto ante el silencio, la complicidad y cuanto mecanismo de coerción nos pueda aplicar el Estado”.
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“Por supuesto que no pueden pagar justos por pecadores, hay muchísimos involucrados en la producción de semillas que trabajan junto a nosotros, incapaces de presionar para instalar semejante cúmulo de normativas y sistemas gravosos. Los favorecidos de siempre son unos pocos, multinacionales algunos de ellos; los productores sabemos perfectamente quienes son”, indicaron.
Y cerraron con una acusación: “La realidad es que al Estado, como así a algunos semilleros, poco les importa la producción: solo les importa la recaudación/facturación”.
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