“Sí, es el mejor momento de la historia del girasol en Argentina”
El presidente de la Asociación Argentina de Girasol explica los motivos por los cuales este cultivo y su industria asociada atraviesan una coyuntura fenomenal. Este jueves, en Mar del Plata, se viene un evento nacional clave para la cadena.
“Sí, es el mejor momento de la historia del girasol en Argentina”.
La frase pertenece a Juan Martín Salas Oyarzún, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y resume a las claras el ánimo que reina desde hace un par de campañas en la cadena productiva y agroindustrial asociada a esta oleaginosa.
Con cosechas que van de récord en récord y precios internacionales en un altísimo nivel, el girasol vive un verdadero brillo histórico que se relucirá este jueves en Mar del Plata, cuando se realice una nueva edición del Congreso de Asagir, este año denominado “Mar de Girasol”.
Durante Expoagro, Infocampo entrevistó a Oyarzún, en un intercambio que sirve como previa de lo que se verá en el evento que tendrá lugar en el Hotel Sheraton de la Perla del Atlántico.
EL GIRASOL Y SU MOMENTO HISTÓRICO
-Vamos a hacerla simple: ¿es el mejor momento de la historia del girasol en Argentina?
-Sí. Si no lo es, está entre los dos mejores, pero creo que es el mejor porque, en el pico productivo anterior, éramos tan importantes en la oferta mundial, que terminamos pisando nuestro propio destino. Ahora, el gran mérito de la cadena ha sido mantener el cultivo y seguir apostando a la tecnología, genética y mercados incluso durante los años más duros de retenciones, del 32% o 40%. Hoy disfrutamos de este presente porque hubo algunos que se quedaron y le metieron garra en momentos difíciles. Hoy el viento nos sopla muy favorable y las exportaciones en Argentina son un 50% más que el año pasado, lo cual es un gran logro.
-El girasol ha tenido una escalera ascendente muy grande en los últimos tres años y ya se viene una nueva campaña. ¿Tiene techo el girasol o es posible que siga creciendo?
-La clave es saber si te lo van a comprar y, mirando la importancia de la demanda, uno diría que no estamos en un riesgo de provocar un crack como el del año 1999. Si la demanda sigue firme y los precios acompañan, más productores se animarán a meter tecnología. No creo que estemos en nuestro techo, aunque hay que ser prudentes.
-Antes el girasol era un cultivo marginal, para “el lote que no servía”. ¿Cuánto influyó el desarrollo genético y de variedades en este cambio?
-Ese salto genético se produjo silenciosamente hace unos 10 años. Lo que faltaba era el empujón de los precios, y cuando lo tuvimos, se hizo evidente. Antes, el problema del girasol era que, si bien te acompañaba en los años difíciles, le fallaba el “techo”: podías ser muy estable, pero no subías en los años buenos. Los nuevos híbridos y el manejo (inversión en nutrición) permitieron romper ese techo para explorar otros niveles de rendimiento. El lugar común era: “Lo tirás en cualquier lado y se la aguanta”. Pero lo que uno quería es que cuando el año y el lote fueran buenos, rindiera, y eso es lo que se logró.
-Además de la genética, ¿qué otros factores de competitividad tiene el país frente a vecinos como Uruguay o Brasil?
-Tenemos un desarrollo genético adaptado y niveles de contenido de aceite en los híbridos de los más altos del mundo. Son factores de competitividad construidos durante muchos años. Aún queda bastante en genética y manejo para seguir corriendo ese techo hacia arriba.
-Hablando de políticas públicas, ¿qué influencia tuvo la desaparición del fideicomiso aceitero y los cupos de exportación en el panorama industrial?
-La influencia de supuestamente defender la llamada “Mesa de los argentinos” fue nefasta. Fue una trampa, porque obligaba a competir a quienes tenían que sentarse juntos a ponerse de acuerdo; era el antimercado. Además, enviaba un mensaje pésimo a los inversores: si el precio subía, te ponían un techo. Fue lo peor que nos pudo pasar.
-¿Y ahora? ¿Cómo ve el panorama político y económico actual para el sector?
-Es muy importante la expectativa de una línea política que no haga “chanchadas” como el fideicomiso. Queremos un mercado donde las empresas vengan a competir por eficiencia y no por conocer a un funcionario. El hecho de que leyes relacionadas con la apertura al mundo se voten con mayorías de 200 a 40 marca un cambio social importante. El sector está para aprovechar esta oportunidad con responsabilidad e inversión.
El brillante potencial del girasol: el récord exportador podría traer divisas por U$S 3.200 millones
-En definitiva, entonces, aunque es el mejor momento de la historia y tiene todos los vientos a favor, siempre hay cositas que uno puede retocar. ¿Qué le falta al girasol para llegar a lo más alto posible?
–A nivel nacional, el gobierno ya sabe qué hacer y lo está haciendo en la medida de sus posibilidades. A nivel provincial y municipal es otra historia: hay problemas con tasas, aduanas interiores y caminos rurales que se arreglan con maquinaria que se rompe pronto. Pero, para no echarle la culpa a otros, como cadena necesitamos más visualización. Somos una cadena chica con pocos compradores grandes, pero hay muchas otras empresas que exportan y encuentran nichos. El productor a veces siente desconfianza en el mercado de girasol porque es chico, por eso necesitamos mostrar que hay un mercado competitivo de compradores y los productores deben estar con la “oreja parada” para encontrar esas oportunidades comerciales.
UN MAR DE GIRASOL
En este contexto, como se mencionó, este jueves desde las 8 se llevará a cabo en el Hotel Sheraton de Mar del Plata el Congreso de Asagir “Mar de Girasol”.
El programa completo del evento se puede ver a continuación:
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