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Viñedos extremos, papa, nogales y hasta ganado: los secretos del “chateau” francés que revive en Mendoza

Fuente: Infocampo 26/04/2026 08:49:39 hs

Con más de 100 años de historia, Chateau d’Ancon inició una nueva etapa de la mano del enoturismo, pero sosteniendo la diversidad de cultivos que lo mantuvo vigente en el agro mendocino durante décadas.

Entre los paisajes más altos y silenciosos de La Carrera, en el extremo norte del Valle de Uco, Château d’Ancon emerge como una postal inesperada: una mansión aristocrática rodeada de viñedos, historia y producción agrícola que va mucho más allá del vino.

Allí, donde la tradición europea encontró su versión mendocina, el legado de la familia Bombal sigue marcando el pulso de una bodega que este 2026 celebra sus 100 años.

Construido bajo el concepto francés de château, con viñedos circundantes, bodega propia y una arquitectura señorial que conserva obras de arte y memorias familiares, el lugar fue pensado desde sus orígenes como una residencia de verano y un proyecto productivo integral.

Hoy, además de sus vinos de montaña concebidos casi sin intervención y sus viñedos de altura extrema, Ancón combina la producción de papa, equinos, ganadería, nogales y castañas con una nueva apuesta por el enoturismo con la reciente apertura de su Wine Spot.

Impulsado por Jorge Bailey, el viudo de Lucila “Lucy” Bombal, la hija de Domingo Lucas Bombal que heredó el legado familiar, en esta nueva etapa Château d’Ancon se apoya en una renovada propuesta gastronómica de kilómetro cero y busca abrir sus puertas a una nueva generación de visitantes, sin perder la esencia que lo convirtió en una pieza singular de la vitivinicultura mendocina.

UNA HISTORIA CON LOS VIÑEDOS

El vínculo de la familia Bombal con la vitivinicultura es mucho más trascendental que la de haber plantado los primeros viñedos de altura en Mendoza.

Para entender la importancia del clan hay que remontarse a comienzos del siglo XX, cuando Mendoza atravesaba un período de crecimiento impulsado por la vitivinicultura, tal como lo recuerda el historiador Gustavo Capone.

Fue por aquel entonces que Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal, atenta a que los jóvenes necesitaban completar su formación en técnicas agrícolas y en el conocimiento de la tierra para el desarrollo de la región, decidió donar 30 hectáreas de terreno cultivable en su propiedad de Rodeo del Medio.

Los mismos fueron bien recibidos por los religiosos de la congregación Salesiana, quienes dieron vida a un establecimiento educativo orientado a la formación agrícola, naciendo así el histórico Colegio Don Bosco, cuna de la enología nacional y latinoamericana de la especialidad, de acuerdo a la explicación de Capone.

Chateau d’Ancon, en tanto, es obra de su hijo, Domingo Lucas Bombal, quien cuando regresó de su formación en Europa en 1917 tomó la conducción de los negocios familiares, que con el tiempo se expandieron más allá de la bodega e incluyeron extensas propiedades en Mendoza, Santa Fe y San Luis.

En el caso de la provincia mendocina, en el departamento de Tupungato la familia poseía importantes estancias: Ancón, La Carrera y Las Cuevas, que en conjunto sumaban 45.000 hectáreas. También le pertenecieron las termas de Los Molles.

En La Carrera se criaba ganado -ovejas, caballos y mulas-, mientras que en Las Cuevas se producía el queso Tupungato, del cual en 1929 se elaboraban 80.000 kilogramos anuales con leche de vacas Friburgo. En Ancón prosperaron los nogales y castaños, y allí se construyó el Château d’Ancón, concebido en primera instancia como la residencia de verano.

“Fue durante su estadía en Francia que Domingo Lucas conoció el concepto de chateau. Enamorado del estilo, decidió traerlo a Mendoza a su regreso al país y junto a más de 200 contenedores para construirlo. Se dio en dos etapas, en 1933 y 1950. En su interior, la mansión cuenta con obras de arte invaluables en su interior, sumados a los viñedos que rodean la propiedad y la bodega”, afirmó Pablo Malizani, sommelier y maître de mansión en el proyecto.

Otra de las particularidades de Ancón es que sus jardines fueron diseñados, nada más y nada menos, que por Carlos Thays, el mismo paisajista francés que diseñó el histórico Parque General San Martín en Mendoza, los bosques de Palermo y el Jardín Botánico en Buenos Aires, o el Parque Sarmiento en Córdoba.

UNA APUESTA VISIONARIA

Hablando del plano productivo, mucho antes de que se hablara de Valle de Uco como región de renombre para el vino argentino, en 1908 la familia Bombal plantó viñedos a 1.400 metros sobre el nivel del mar en La Carrera, los que por muchos años fueron los de mayor altura en la provincia de Mendoza.

En aquel entonces, esa uva se elaboraba en la bodega que tenían en Guaymallén, pero en 1926 crearon la bodega que sigue activa al día de hoy.

Al día de hoy son 110 hectáreas plantadas en un 80% con Chardonnay y Pinot Noir, mientras que el 20% restante se divide entre hileras de Cabernet Sauvignon, Malbec, Sauvignon Blanc y Bonarda.

De allí se elaboran 30.000 botellas de vino de mínima intervención a cargo de Emiliano Turano Ochoa y Juan Pablo Michelini, mientras que el resto de la uva se vende a más de 25 productores de vino.

“Son productores de espumantes, porque el terroir de Ancon es extremo, salvaje, y es ideal para producir Pinot Noir y cepas blancas. En el caso del Pinot Noir, por la frescura y la acidez que aporta”, destacó Malizani.

Ese viñedo está ubicado en esa misma estancia donde años después de su plantación (se sumaron una gran parte en 1974 y se injertaron en la década del 90) se levantó el chateau y donde ahora se sumó el WineSpot, un espacio gastronómico fundado en el concepto de kilómetro cero que se levantó en el antiguo granero de la propiedad.

Justamente en su interior, mediante su decoración, se pueden ver los vestigios de esa historia, como botellas con décadas de antigüedad con variedades como Malbec o Semillón. Incluso, en algunas de ellas se puede observar la antigua denominación “Malbeck”, que tiempo atrás se usó para la cepa insignia del país.

Este espacio, donde se puede tomar desde una copa de vino hasta disfrutar de un menú de pasos a cargo del chef Bruno Zerhau, se suma a la propuesta turística propia del château, donde los visitantes pueden disfrutar de experiencias que van desde el alojamiento hasta cenas de épocas donde se pueden probar recetas originales de cuando los Bombal todavía residían allí.

MUCHOS MÁS QUE VINOS

Así, más allá del desarrollo vitivinícola que ha sido durante más de un siglo un motor para Château d’Ancon y la propuesta turística que se ha sumado, la propiedad cuenta con una superficie total de 2.300 hectáreas donde el cultivo principal es la papa.

“La papa acá en La Carrera es una de las mejores de Mendoza y también de Argentina. Tenemos 1.000 hectáreas destinadas a su producción”, describió Malizani.

A eso se le suma la producción de nogales, castañas, la cría de equinos, con su cancha de polo incluída dentro de la propiedad, y el desarrollo ganadero con 450 cabezas de ganado de la raza Angus, que en otras épocas llegó a tener un máximo de 10.000 que fue decayendo por los cambios en el negocio.

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