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“No es solo manejo”: a las brechas de rendimiento las genera la economía más que la agronomía

Fuente: Infocampo 09/05/2026 06:08:45 hs

De cara al Congreso Aapresid 2026, especialistas ponen números y explicaciones a una deuda estructural del sistema productivo: la distancia entre lo que se logra y lo que podría alcanzarse en materia de rendimientos con la tecnología disponible.

En la antesala del Congreso Aapresid 2026Nuestro suelo, nuestra voz”, que se realizará del 4 al 6 de agosto en el Salón Metropolitano de Rosario, con la fuerza de Expoagro, un interrogante atraviesa el debate técnico: ¿por qué Argentina produce bastante menos de lo que podría en sus principales cultivos?

El investigador del CONICET y docente de la FAUBA, José Andrade, junto al especialista de INTA Balcarce, Pablo Abbate, anticipan parte de ese análisis con un diagnóstico contundente.

En cultivos de gruesa, la brecha es significativa: “En maíz los rindes logrados están en torno al 50-55% del potencial y en soja entre el 60 y el 65%. Es decir, una parte significativa del techo productivo sigue sin capturarse, especialmente en maíz”, sostiene Andrade.

En fina, en cambio, el enfoque cambia. Abbate propone mirar la dinámica interanual: “En la mayoría de las localidades, la mayor brecha se da en los años de mayor potencial, donde se desaprovechan las mejores condiciones”.

DÓNDE SE PIERDEN HOY LOS KILOS

Más que una única causa, las brechas responden a limitaciones estructurales del sistema productivo.

En maíz, Andrade ubica un punto crítico en la nutrición: “Estamos aplicando menos nutrientes de los que los cultivos se llevan, es decir, estamos haciendo minería de nutrientes en los suelos”. Esta subinversión impacta de lleno en los rendimientos y explica buena parte de la distancia con el potencial.

En soja, además de la nutrición, aparecen restricciones operativas. El retraso en la fecha de siembra por limitaciones logísticas reduce el rendimiento, un problema que se acentúa a medida que crece la escala productiva. “No es solo manejo, también hay una cuestión de inversión y capacidad operativa”, advierte Andrade.

En 2026, el Congreso Aapresid vuelve a Rosario y se realizará del 4 al 6 de agosto

Para el trigo, Abbate pone el foco en el manejo bajo incertidumbre. “El manejo está apuntado a un ambiente promedio porque el riesgo es alto”, explica. Ese enfoque conservador permite sostener resultados en campañas normales, pero recorta la capacidad de capitalizar años favorables.

¿BRECHA TÉCNICA O ECONÓMICA?

El potencial productivo está definido y es alcanzable desde lo agronómico, pero no necesariamente desde lo económico.

“Un productor eficiente debería apuntar a alrededor del 80% del rendimiento potencial, que es donde se logra un equilibrio costo-beneficio”, señala Andrade. Superar ese umbral implica asumir niveles de riesgo y de inversión difíciles de sostener en el contexto actual.

En ese marco, la brecha deja de ser exclusivamente técnica. Factores como la volatilidad climática, los márgenes ajustados y las limitaciones de financiamiento condicionan las decisiones en el lote y explican por qué muchas veces no se apunta al máximo rendimiento posible.

DATOS, AMBIENTE Y DECISIONES

La información aparece como una herramienta clave, aunque todavía subutilizada. “Cuanta más información tengamos para analizar las causas de la brecha, mejor”, plantea Andrade, pero aclara que los datos requieren validación a campo para traducirse en decisiones efectivas.

Abbate, por su parte, destaca la importancia de la ambientación y el monitoreo: “La ambientación ayuda a reducir riesgos y el monitoreo permite ajustar decisiones en tiempo real”.

Sin embargo, advierte que tecnologías como imágenes o sensores deben integrarse con estrategias agronómicas concretas, como franjas de suficiencia, para generar valor real.

Las oportunidades están identificadas, aunque no hay soluciones universales. En gruesa, el margen de mejora pasa por optimizar la nutrición -ajustando dosis y estrategias-, mejorar la oportunidad de siembra y fortalecer la capacidad operativa.

Un estudio muestra que las brechas de rinde de girasol se achican con tecnología

En fina, el desafío es más dinámico: ajustar las decisiones al año particular y no a un promedio histórico, intensificar el seguimiento del cultivo y capitalizar los ambientes de alto potencial.

“Hoy el problema no es solo producir más, sino saber cuándo y dónde invertir para capturar ese potencial”, sintetiza Abbate.

UNA BRECHA QUE TAMBIÉN ES OPORTUNIDAD

Lejos de ser solo una limitante, la brecha de rendimiento representa una de las principales oportunidades de crecimiento para la producción agrícola argentina. En un contexto donde expandir la superficie no siempre es viable, mejorar la eficiencia dentro del lote aparece como el camino más directo para aumentar la producción.

Con ese eje, el Congreso Aapresid 2026 se perfila como un espacio clave para discutir estrategias concretas que permitan acercarse a los techos productivos, en una agenda que incluirá más de 300 paneles con referentes técnicos y productivos de primer nivel.

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