Latitud 28: la “chacra” del NOA que, con el riego, desafía los límites y quiere hacer historia
Desde 2022, un grupo de productores y empresas agropecuarias de Catamarca y el oeste santiagueño juntaron conocimiento bajo el sistema chacras de Aapresid para revolucionar la producción y darle estabilidad. Un repaso por sus objetivos, logros y desafíos.
Con riego y muchos y buenos datos, la novel Chacra Aapresid Latitud 28 quiere hacer historia con cultivos de invierno de alto potencial, aumentando el potencial estival y dando estabilidad a los rindes en el NOA.
Entre otros logros, ya consiguieron triplicar los rendimientos de trigo, aumentaron un 60% los rindes de soja y 30% de maíz, respecto a los cultivos a secano de la región. Hitos importantes en apenas 4 años. Y van por más.
La Chacra Aapresid Latitud 28 reúne a productores del este de Catamarca y oeste de Santiago del Estero que tienen en común la agricultura bajo riego por aspersión y la inclusión de maíz con destino a semilla en sus rotaciones.
Su objetivo es alcanzar una producción sustentable en campos cercanos a localidades como Puerta Grande (Los Altos), El Abra, Bañado de Ovanta y Frías.
UNA “CHACRA” DEL NOA QUE SE HACE FUERTE CON RIEGO
Para lograrlo apostaron a la metodología de Sistema Chacras que combina, en el lote, el saber científico con la experiencia de los productores y las tecnologías de las empresas. En este caso junto a investigadores de INTA y de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
Agropecuaria Mistol Ancho, Establecimiento San Patricio, Ea. Marmak, Grupo Delotte, LIAG SAU y La Guapeada S.A, son algunas de las empresas que están detrás de esta revolución.
En principio, pusieron en marcha dos líneas de trabajo: acortar la brecha productiva mediante nutrición y riego estratégicos y sostener la salud del suelo y su capacidad productiva.
Sólo un dato: la falta de lluvias durante el invierno limitaba los rendimientos del trigo en secano a 1.500-2.500 kg/ha. En estos años han encontrado la llave para lograr rendimientos del trigo que superan los 6000 kg/ha y tienen un potencial de 7500.
El ingeniero agrónomo Esteban Arroyo, responsable técnico de la Chacra, contó cómo están trabajando y cuáles son los desafíos venideros.
-¿Cuáles fueron las premisas iniciales en la formación de la Chacra Latitud 28? ¿Cuáles fueron los primeros objetivos y desafíos?
-La Chacra Latitud 28 se constituyó a fines del año 2022 y comenzó sus actividades en el 2023. La inquietud de los socios fundadores pasaba por lo básico, conocer el potencial de la producción bajo riego por aspersión de los principales comodities como maíz, soja y trigo. Por otro lado, también surgió el estudio del suelo, como factor de sostén de la producción agrícola. Uno de los cultivos que tiene fuerte peso en los sistemas productivos es el maíz semilla, que por sus características de producción (baja biomasa y mucho tránsito de maquinaria para las labores agrícolas en condiciones de alta humedad de suelo) pudieran afectar a los suelos en el largo plazo, por lo tanto, el estudio de la salud del suelo bajo riego fue otro de las líneas de estudias abordado por el grupo.
-¿Cómo es el clima, lluvias particularmente, y características de los suelos?
-El clima de la región NOA, donde actualmente están los campos productivos, las precipitaciones medias varían entre 780 mm anuales y 630 mm anuales, con un régimen de precipitación monzónico, o sea, con la mayoría de las precipitaciones concentradas en el verano (noviembre-abril). Los suelos de la región son variables, pero en general son buenos suelos, haciendo referencia a que son profundos principalmente de textura franca a franco-limosa, aunque también podemos encontrar en algunos arenosos. En general son suelos profundos sin limitaciones por pedregosidad o tosca, y con bajos contenidos de sales solubles.
-¿Qué cultivos se venían o vienen sembrando en secano en la zona?
-Los cultivos de secano que se realizan en el verano son maíz, soja, poroto y sorgo. En el invierno, depende de la zona y si el año es húmedo se podría hacer un trigo o centeno de cobertura o bajo rendimiento, sino los lotes quedan en barbecho hasta el periodo estival cuando las lluvias se generalizan.
-¿Cuáles son o eran los principales factores que limitaban los rendimientos?
-El principal factor es la disponibilidad de agua para los cultivos. El riego posibilitó, en primer lugar, tener cultivos en el invierno, que por lo general no se hacía o dependía de si el año era húmedo. En ese mismo sentido el riego permite hacer un cultivo invernal con alto potencial, ya que los cultivos de secano en el invierno muchas veces se los destina para cobertura o no para renta. Por otro lado, el riego permite aumentar el potencial del cultivo estival y estabilizar los rendimientos, ya que al tener riego se puede cubrir los “baches hídricos” que afectan los rindes.
-¿Cómo ha cambiado la situación productiva de la región gracias a la incorporación de sistemas de riego por aspersión para cada cultivo?
-El primer cambio es la posibilidad de tener un cultivo invernal con alto potencial de rinde (en la zona muchas veces los lotes en el invierno pasan en barbecho). En segundo lugar, el tener agua de buena calidad, suelos profundos y estar en una zona semiárida, esto favorece una baja incidencia de enfermedades y genera buena aptitud para ser productora de semillas. Es por eso, que muchas empresas que se dedican a la producción de semilla (maíz, soja) se radicaron hace un par de años en la región con un crecimiento sostenido en superficie hasta la actualidad.
-Otra de las claves es la estabilización de los rindes, ¿no?
-Si, el riego confiere estabilidad en los altos rendimientos que se vienen alcanzando. Por ejemplo, duplicamos y triplicamos los rendimientos de trigo, aumentamos un 60% los rindes de soja y 30% de maíz respecto a los cultivos a secano de la región. Con el grupo venimos trabajando justamente en conocer cuáles son los rendimientos máximos alcanzables para ello estamos ajustando fecha de siembra, ciclos y adaptando germoplasma para la zona, fertilización con macronutrientes como ser nitrógeno y fósforo. Un próximo paso sería empezar a mirar los micronutrientes, que muchas veces los pasamos por alto, pero también hacen al rendimiento y son clave cuando tenemos la demanda hídrica cubierta y queremos perforar los techos de rendimiento.
-¿Cómo se está trabajando con la incorporación de cultivos de servicio y qué beneficios ha traído al sistema?
-Los cultivos de servicios (CS) son nuestros aliados, porque a través de ellos estamos intensificando los sistemas, que sería el camino para mantener al suelo siempre vivo, siempre trabajando. Estamos haciendo mucho foco en ellos y probamos desde los más diversos como centeno, melilotus, avena, trigo sarraceno, carinata y por su puesto la reina de los CS la vicia villosa, ya que es la que mejor se comporta tanto en secano y riego, aportando todos los beneficios que ya están estudiados (control de malezas, estructura, mejor infiltración, etc.) más ese plus de nitrógeno para el cultivo posterior.
-¿Qué cosas nuevas están probando en este sentido? Para sumar a todo esto…
-Los lotes bajo riego están con cultivos durante todo el año, no tenemos un barbecho bien definido, por lo tanto, estamos intentando generar el espacio de tiempo para su incorporación dentro de nuestros sistemas. Una estrategia que estamos ajustando es sembrar vicia al finalizar la cosecha de soja en aquellos lotes que van a producción de semilla de maíz (agosto) lo que nos da una ventana de tiempo de aproximadamente 90 días de ciclo. Tenemos experiencias donde los maíces con vicia como antecesor mejoraron su rinde (casi 900 kg/ha) con respecto a los que solo venían de un barbecho; esos rendimientos son relevantes para una producción de alto valor como la semilla de maíz. El objetivo ahora es lograr ampliar ese periodo de tiempo, como por ejemplo a través de las siembras aéreas (dron o avión) con el cultivo de soja en pie, para ganar más días de ciclo para el CS. También tuvimos experiencias positivas en cuando utilizamos CS como antecesor de poroto, donde alcanzamos casi 800 kilos de diferencia respecto al barbecho sin CS.
-Hasta acá, todas preguntas vinculadas a lo productivo pero, ¿Cómo eso productivo impacta en lo económico en las empresas? La rentabilidad, la inversión en riego…
-Estas empresas no están exentas de los vaivenes económicos del país. Si bien buscan estabilidad en los rindes que les da previsibilidad, muchas veces el uso de riego conlleva un aumento de los costos productivos. Un ejemplo de esto fue cuando se liberaron las tarifas eléctricas, el impacto en las cuentas fue fuerte e inmediato. Pero rápidamente reaccionaron, buscaron alternativas que pudieran mitigar el costo eléctrico y algunas de ellas empezaron a incorporar energía fotovoltaica (como complemento a red eléctrica) para evitar usar la energía en los momentos que es más costosa. Fue un tema que el grupo siguió de cerca, por lo que actualmente casi todas las empresas cuentan con parques solares en sus campos y hay más proyectos para seguir ampliándolos. La inversión en los sistemas productivos tiene su riesgo y esto se acentúa al estar lejos de los puertos donde el flete tiene su impacto (45 USD) por lo tanto es clave apostar al agregado de valor en origen para sostenerse en la actividad, como la producción de especialidades, granos para semilla y ganadería de ciclo completo.
-¿Cuáles son los próximos desafíos?
-Buscar el equilibrio con una producción sustentable en el tiempo. Si bien en estos años se aprendió mucho sobre los cultivos tradicionales soja, trigo y maíz, cómo regar y cuanto regar para ser eficientes, siempre se están buscando nuevas oportunidades productivas. El riego posibilita explorar cultivos que antes no se tenían en cuenta, o que por los bajos rindes se descartaban. Hay productores que tienen agua y un costo del milímetro relativamente bajo que lograron hacer hasta 6 siembras en 2 años (entre cultivos de renta y CS). Actualmente la diversificación productiva, exige aprender de otros cultivos como alfalfa, garbanzo, poroto y de aquellos cultivos “energéticos” que el mercado cada vez demanda más como colza, carinata, camelina entre otros.
“Desde Aapresid junto a las empresas que conforman la Chacra seguimos pensando la producción bajo de riego en el NOA y alentamos a más productores a adentrarse en este mundo para seguir compartiendo conocimientos sobre la potencialidad agrícola de la región”, cerró Arroyo.
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