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Biocombustibles: “Es el momento de avanzar a paso firme, como los países de la región”

Fuente: Infocampo 11/09/2026 19:41:45 hs

La Bolsa de Cereales de Córdoba alzó la voz para pedir que el Congreso no empantane el proyecto que busca imponer un nuevo marco normativo para los biocombustibles. Un empresario del bioetanol trazó los beneficios que se lograrían con la nueva ley.

La nueva política de impulso a los biocombustibles que busca impulsar el Gobierno nacional, con el apoyo de gran parte del arco agroindustrial argentino, encontró un escollo el último jueves cuando el proyecto de ley no llegó al recinto debido a que La Libertad Avanza no llegó a alcanzar los acuerdos necesarios para convocar a una sesión.

De todos modos, hay un dictamen acordado y se estima que la próxima semana podría llegar al debate general, junto con otra propuesta normativa importante para el agro: la que busca regular el mercado de carbono.

Mientras tanto, las voces del agro a favor de que se apruebe la nueva ley de biocombustibles se siguen alzando: este viernes, fue la Bolsa de Cereales de Córdoba la que sumó su visión al respecto.

Que venga desde esa entidad no es un dato menor, ya que esa provincia es la mayor productora de bioetanol del país, con las tres plantas más grandes que lo fabrican a partir del procesamiento del maíz.

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LA “GRAN OPORTUNIDAD” DE LOS BIOCOMBUSTIBLES

“Desde nuestra institución acompañamos el avance hacia un nuevo Marco Regulatorio de Biocombustibles que otorgue previsibilidad, impulse mayores niveles de utilización de energías renovables, promueva inversiones y fortalezca el agregado de valor de la producción agroindustrial argentina”, señaló la Bolsa cordobesa en un comunicado.

Y amplió: “Consideramos que el incremento progresivo de los cortes, la incorporación de nuevos productos y mercados, permitir a las provincias legislar para mayores usos explotando las potencialidades de sus territorios y el desarrollo de una mayor competencia, constituyen una oportunidad estratégica y contribuyen a la transición energética y a la reducción de emisiones”.

Además, para la entidad mediterránea, una nueva legislación orientada a contemplar de la mejor manera posible a todos los actores de la cadena y ampliar el mercado debe promover la competencia y procurar que se desarrolle bajo reglas claras, previsibles y equitativas, evitando que diferencias estructurales deriven en concentración o pérdida de capacidad industrial.

“Es una gran oportunidad para nuestro país. Es el momento de avanzar a paso firme como lo están haciendo países de la región y el mundo”, completó.

En tanto, también se expresó al respecto la regional Córdoba de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro):

LA MIRADA DEL BIOETANOL DE MAÍZ

En este contexto, Manuel Ron, director de Bio 4 -la primera fábrica de bioetanol que tuvo Argentina, en Río Cuarto (Córdoba)– dialogó con el programa Inteligencia Agropecuaria, de Radio Continental Córdoba, y dejó sus impresiones sobre por qué es necesario actualizar la normativa que rige al mercado de biocombustibles.

-¿Cuáles son sus sensaciones sobre cómo viene avanzando el debate legislativo en el Congreso?
-La realidad es que venimos de un marco regulatorio de 2006 que quedó obsoleto y atrasado. Después se implementó la Ley 27.640 que reemplazó a aquella, pero no fue buena; encorsetaba y regulaba de más al sector. Entendemos que se perdió mucho tiempo y valiosas oportunidades. Mientras tanto, Brasil nos pasó por arriba: en 2014, en Argentina éramos cinco plantas de etanol de maíz y en Brasil había una sola. Hoy, Brasil tiene 25 plantas activas y 20 en construcción, mientras que en Argentina seguimos siendo exactamente las mismas cinco plantas de etanol de maíz. Esto demuestra claramente el impacto negativo de un marco inapropiado y superregulador.

-¿El nuevo proyecto de ley mejora esto?
-Sí, es muy superador y desregulador. Aunque no nos pondrá de inmediato en el mismo lugar que Brasil, nos permitirá recuperar parte del camino recorrido, atrayendo nuevas inversiones y generando empleo. En el sector del etanol hay un consenso pleno que incluye a la industria petrolera y a ADEFA (fabricantes de autos). Donde persisten diferencias es en el biodiésel, debido a la disparidad en el tamaño de las empresas y a que algunos sectores aún pretenden aferrarse a subsidios y prebendas que ya no tienen lugar tras 20 años de régimen.

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-¿Cuáles son los cambios más significativos que introduciría esta nueva ley para el bioetanol?
-Lo más importante, sin dudas, es la desregulación de los precios. Con este esquema, ya no habrá un funcionario definiendo el precio del producto mes a mes, que es uno de los factores que más incertidumbre genera a los inversores. El precio lo determinará el mercado a través de la oferta y la demanda. Actualmente existe una fórmula teórica que debería aplicarse, pero no se cumple, ya que en contextos inflacionarios los funcionarios evitan aplicarla para que no impacte en los surtidores; eso hace que la ley actual no se respete.

-El corte en las naftas, ¿cómo influye?
-La ley eleva el corte obligatorio de bioetanol del 12% al 15%. Es importante aclarar que este incremento del corte no requerirá nuevas inversiones inmediatas, ya que la capacidad instalada actual —principalmente en Córdoba, que produce el 52% del etanol del país— ya cuenta con las inversiones hechas para abastecer ese nivel. Sin embargo, el cambio verdaderamente disruptivo de la ley es que abre las puertas al “quinto surtidor” o sistema auto-flex, permitiendo la venta de etanol puro en las estaciones de servicio, tal como funciona en Brasil. Allí podés elegir cargar nafta con un corte elevado (que hoy está en torno al 32% en Brasil) o etanol puro. Lo interesante es que la tecnología flex no requiere grandes modificaciones mecánicas; de hecho, en Córdoba ya fabricamos y exportamos vehículos de este tipo hacia Brasil. Es una alternativa sumamente competitiva y económica que el consumidor (taxistas, remiseros, particulares) podría adoptar rápidamente por conveniencia económica en provincias como Córdoba o Tucumán. Además, la ley delega en las provincias la facultad de determinar qué cortes de combustibles quieren apoyar, lo que dinamizará el mercado.

-¿Es el incentivo que necesitan para, por ejemplo, avanzaron con la inversión de U$S 70 millones que Bio 4 anunció recientemente?
-Totalmente. Una nueva ley aporta previsibilidad y reduce la intervención del Estado, lo cual es fundamental para motorizar inversiones. Pero, además, están surgiendo nuevas e importantes demandas alternativas para el bioetanol. Por ejemplo, en la maquinaria agrícola ya se están lanzando tractores que funcionan a etanol. Lo mismo ocurre en el transporte marítimo con motores adaptados, y de manera muy destacada en la producción de Combustible de Aviación Sostenible (SAF, por sus siglas en inglés). Las aerolíneas a nivel global buscan descarbonizar de forma urgente sus operaciones, y tanto los aceites como el etanol son las materias primas clave para fabricar SAF.

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-Es decir, que esta nueva ley también ayudaría a la sustentabilidad…
-El etanol será un actor cada vez más relevante en la transición energética global. Independientemente de la postura política de los gobiernos de turno sobre el medio ambiente, las grandes corporaciones y aerolíneas están decididas a reducir emisiones. El etanol es una vía sumamente económica y competitiva para lograrlo, ya que reduce hasta un 70% las emisiones de gases de efecto invernadero. Para Sudamérica, dada nuestra matriz eléctrica y las dificultades estructurales que enfrentaríamos con la electromovilidad pura (como los cortes de energía que la harían inviable para un parque automotor masivo), el auto híbrido flex es una alternativa muy superior y realista.

-También el bioetanol actúa como sustituto de importaciones de naftas, además agregándole valor al maíz y que no se exporte solo como grano.
-Es un esquema sumamente virtuoso. A partir del desarrollo de Vaca Muerta, Argentina tiene la oportunidad histórica de convertirse en un gran exportador de energía fósil, como petróleo crudo, naftas y gasoil, ya que el mundo sigue demandando estos recursos y Vaca Muerta es altamente competitiva. Tradicionalmente, importábamos entre 300 y 500 millones de dólares anuales en naftas, y montos muy superiores en gasoil, donde somos muy deficitarios. Lo ideal y más inteligente para el país es una estrategia doble: por un lado, incrementar el uso de biocombustibles y energías renovables en nuestra matriz interna para liberar saldos exportables de combustibles fósiles y generar más divisas. Por el otro, transformar internamente nuestros granos. En lugar de exportar el maíz sin procesar, podemos producir etanol y generar “burlanda” como coproducto. Con la burlanda, potenciamos la ganadería intensiva (feedlots) en las provincias productoras para exportar proteína animal (carne vacuna) con alto valor agregado al mundo. Esto generaría un enorme desarrollo industrial y empleo en las provincias del interior que están alejadas de los puertos marítimos.

-En otras palabras, producir más bioetanol abre la puerta a un ecosistema que hace rodar la economía circular y contribuye al cuidado ambiental.
-Sí. Es fundamental entender que el grano de maíz no solo produce etanol. El almidón del grano se destina a la producción de alcohol, pero todo el resto del grano —que concentra la proteína, la fibra y la grasa— se transforma en un coproducto de alto valor nutricional para la alimentación animal (la burlanda). Esto genera una cascada de empleo y da origen a clusters ganaderos alrededor de las plantas de etanol, potenciando la economía local. Córdoba se ha convertido en un polo de atracción para el engorde a corral, gracias a la disponibilidad de este recurso. El desafío pendiente es que se radiquen más frigoríficos exportadores en la provincia para procesar y canalizar la creciente demanda mundial de proteína animal. Pero la economía circular no termina ahí. Con el estiércol generado en los feedlots podemos producir biogás para generar energía limpia. Y el residuo orgánico de esas plantas de biogás, conocido como digestato, vuelve al suelo como biofertilizante para nutrir los campos donde produciremos el maíz de la siguiente campaña. De esta manera, los nutrientes no se van de la provincia y se potencia un círculo productivo continuo, sustentable y altamente eficiente.

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