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Podrá haber cosecha récord, pero con los valores del flete y del combustible no hay planilla de Excel que aguante

Fuente: Bichos de Campo 28/10/2026 17:59:38 hs

La campaña agrícola 2026/27 arranca con perspectivas de una producción récord, pero los números que proyectan las cosechas conviven con una cuenta cada vez más exigente para los productores. Según un informe de Coninagro, el aumento de los costos operativos deterioró en septiembre el poder de compra de la soja y el maíz, especialmente frente

La campaña agrícola 2026/27 arranca con perspectivas de una producción récord, pero los números que proyectan las cosechas conviven con una cuenta cada vez más exigente para los productores. Según un informe de Coninagro, el aumento de los costos operativos deterioró en septiembre el poder de compra de la soja y el maíz, especialmente frente al gasoil, los fletes y la mano de obra rural.

“Con una producción de granos proyectada en alza, las relaciones insumo-producto muestran que el combustible, el transporte y la mano de obra continúan presionando sobre la capacidad de compra de la soja y el maíz”, señaló la entidad en su análisis.

Las perspectivas productivas son favorables. Según el relevamiento de precampaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción conjunta de soja, maíz, trigo, girasol, sorgo y cebada alcanzaría los 157,9 millones de toneladas, un 0,5% más que los 157,1 millones de la campaña anterior.

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Dentro de ese volumen, el maíz aportaría 66 millones de toneladas, con un incremento interanual del 3%, mientras que la soja llegaría a 53,6 millones, un 7% más. Sin embargo, el crecimiento esperado de la cosecha no elimina las dificultades que aparecen al momento de hacer las cuentas de producción.

Coninagro analizó la evolución de los precios de los granos frente a distintos insumos, servicios y costos operativos. El resultado mostró que, durante septiembre, los gastos avanzaron a un ritmo superior al de los precios agrícolas en varios rubros centrales para la actividad.

La entidad explicó que la pérdida de poder de compra de la soja y el maíz frente a los principales costos operativos respondió al “mayor incremento de los costos en relación con los precios de los granos”.

En septiembre de 2026, la soja registró un precio disponible de 371,1 dólares por tonelada, un 19% más que un año atrás. El maíz, por su parte, subió un 9% y llegó a 196,6 dólares por tonelada. Pero esa mejora nominal no alcanzó para compensar el encarecimiento de algunos de los principales componentes de la producción.

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El combustible encabezó las subas. Según el relevamiento de Coninagro, el precio del gasoil aumentó un 58% interanual y se ubicó un 32% por encima del promedio de los últimos cinco años.

El impacto sobre las cuentas agrícolas se refleja en la cantidad de granos que hacen falta para comprar un litro. Para la soja, el requerimiento llegó a 4,4 kilos, un 33% más que en septiembre de 2025 y un 23% por encima de su promedio histórico.

En el caso del maíz, la relación fue todavía más desfavorable. Se necesitaron 8,4 kilos para adquirir un litro de combustible, un incremento interanual del 45% y un nivel un 35% superior al promedio de los últimos cinco años.

El transporte también sumó presión. El costo de un flete de 300 kilómetros aumentó un 15% interanual. Para pagarlo se requirieron 106 kilos de soja, una cantidad que supera en un 7% su promedio histórico. En maíz, el mismo recorrido demandó 200 kilos, un 17% más que la media quinquenal.

La mano de obra rural completó el cuadro. Su costo aumentó un 29% interanual y, para cubrirlo, hicieron falta 2,2 toneladas de soja, un 9% más que un año atrás. Con maíz, el requerimiento ascendió a 4,1 toneladas, un 19% superior al de septiembre de 2025.

No todos los componentes de la producción evolucionaron en la misma dirección. En el caso del glifosato, el precio llegó a 4,7 dólares por litro, con un incremento interanual del 19%, aunque todavía permanece un 32% por debajo de su promedio histórico.

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Para comprar un litro se necesitaron 12,7 kilos de soja, una relación estable respecto del año anterior y un 34% más favorable que el promedio de los últimos cinco años. En maíz, el requerimiento fue de 23,9 kilos por litro, un 9% más que un año atrás, pero todavía un 27% inferior al promedio quinquenal.

El fosfato monoamónico (MAP) se ubicó en 990,2 dólares por tonelada, con subas del 4% interanual y del 2% frente a su promedio histórico. Como esos aumentos fueron inferiores a los registrados por ambos granos, mejoró la capacidad de compra de soja y maíz frente a ese fertilizante.

La urea, en tanto, alcanzó los 624,8 dólares por tonelada, prácticamente sin cambios interanuales y un 15% por debajo de su promedio histórico. Esa evolución favoreció la capacidad de compra del maíz frente a ese insumo.

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El informe de Coninagro también contempla otros productos de la actividad agropecuaria, como trigo, ternero, novillito, leche y yerba mate. A través de las relaciones insumo-producto, la entidad busca medir cuánto puede comprar cada producción y cómo evolucionan sus costos frente a los precios que reciben los productores.

Los datos se encuentran disponibles en el Monitor Agropecuario, una herramienta interactiva y gratuita que permite seguir la evolución de estas relaciones y evaluar la competitividad del sector.

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