La crisis de Pauny: sin un plan propio de salvataje, la única salida estaría en un inversor externo
En los últimos días hubo dos audiencias en la Secretaría de Trabajo, sin avances: la empresa no tiene un plan siquiera para cubrir la deuda salarial. Mientras tanto, día a día se suman cheques rechazados, que ya suman un pasivo de más de $ 1.200 millones.
Hay un dato que refleja a las claras la fuerte crisis que atraviesa la fábrica de tractores Pauny: cuando la situación terminó de estallar el miércoles pasado, la cifra de cheques rechazados que figuraba en la central de deudores del Banco Central era de 143, por poco más de $ 1.000 millones.
En menos de una semana, la cantidad trepó a 168 y $ 1.237,9 millones, lo que muestra que es un escenario financiero que día a día se va desangrando cada vez más.
Y lo peor es que esta herida no parece tener remedio para sanar: en estos cinco días, tuvieron lugar dos asambleas en la delegación Las Varillas de la Secretaría de Trabajo de Córdoba sin que hubiera novedades concretas por parte de la empresa sobre cómo les va a pagar a los trabajadores lo que les debe, y menos aún de si hay alguna posibilidad cierta de continuidad de la firma que supo ser líder en el mercado de tractores en Argentina.
PAUNY: UNA DEUDA SALARIAL QUE SE ACUMULA
Cabe recordar que, desde hace tiempo, Pauny viene con un esquema de suspensiones: trabajaba solo tres días a la semana (miércoles, jueves y viernes), descansando los otros dos, y pagándoles a los 450 empleados el 75% del sueldo, conforme se aprobó en el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) vigente, avalado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Pero todo empeoró a partir del miércoles de la semana pasada, cuando la firma les solicitó a los trabajadores que no concurrieran a trabajar porque no tenía actividad para que realizaran, lo que fue rechazado por el gremio que hizo presentarse a los empleados.
Aquí entra a tallar la otra deuda que se acumula y es la más importante a nivel social: los operarios de Pauny ya llevan tres quincenas sin cobrar (segunda de septiembre y las dos de octubre). Si se tiene en cuenta que, en promedio y según fuentes gremiales, cada uno cobra alrededor de $ 700.000 por quincena, son también más de $ 1.000 millones que Pauny debe conseguir para poder cancelar ese “rojo”, sin contar que también está debiendo todo lo concerniente a cargas sociales y contribuciones patronales.
De allí que este lunes hubo fuertes protestas que llegaron hasta el edificio de la Municipalidad de Las Varillas, donde funciona la delegación de la Secretaría de Trabajo. El enojo tiene que ver con que las autoridades de Pauny siquiera asoman a brindar una respuesta ante el lógico malestar de los trabajadores.
Trabajadores de Pauny y gremialistas de la UOM protestaron frente al municipio de Las Varillas (Gentileza Luis Sacavino)
Infocampo ha venido contactando de manera repetida al titular de la firma, Raúl Giai Levra, quien desistió de hacer comentarios.
“Hoy en la audiencia se les había pedido que presentaran un plan de cómo iban a seguir, cómo les iban a pagar a los trabajadores, y la verdad que no vinieron con nada, y ya los trabajadores no pueden seguir colaborando”, comentó una fuente sindical que pidió reserva.
Y añadió: “Son tres quincenas sin cobrar, es insostenible; tenemos gente que no está pudiendo darle de comer a sus hijos o están siendo desalojados. Todos tenemos la intención de colaborar, pero sin un peso es muy difícil”.
¿QUIÉN SALVA A PAUNY?
En este contexto, el pedido de la UOM ante la Secretaría de Trabajo, habida cuenta de los incumplimientos de la patronal, fue dar de baja el acuerdo alcanzado en el procedimiento de crisis, y que todos los trabajadores se presenten este martes para cumplir sus funciones y, si llegan los pagos, que no sean por el 75%, sino por el 100% de los salarios.
La luz de esperanza, si es que la hay, está puesta en el próximo jueves, cuando se realizará una nueva audiencia y se aguarda que pueda haber alguna novedad con la única posibilidad de salvataje que aparecería en este contexto: el ingreso de algún inversor o accionista externo a la empresa, con capital suficiente para al menos revertir el pasivo salarial.
En este aspecto está trabajando el propio gobierno provincial que, habida cuenta que se trata de una empresa emblemática de la maquinaria agrícola cordobesa y nacional, sigue de cerca todas las negociaciones e intenta acercar soluciones.
La posibilidad de conseguir un accionista “salvador” es concreta, aunque su nombre se maneja con mucho hermetismo. Mientras tanto, una posibilidad intermedia sería que la Provincia pueda efectuar algún adelanto a Pauny a modo de subsidio o préstamo blando para paliar la situación social.
En este aspecto, uno de los hombres de peso que está buscando encontrar una salida es Manuel Calvo, el jefe de Gabinete del gobernador Martín Llaryora, un funcionario de larga trayectoria en el PJ cordobés y oriundo precisamente de Las Varillas.
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