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La fruticultura del Alto Valle genera 730 millones de dólares al año, pero las peras dejan pérdidas por 52 millones

Fuente: Bichos de Campo 03/11/2026 17:52:09 hs

El complejo frutícola de Río Negro y Neuquén genera ingresos por unos 730 millones de dólares anuales, pero los gastos necesarios para producir, acondicionar y comercializar esa fruta absorben casi la totalidad de ese monto. Y aunque el balance regional es positivo, existen grandes diferencias entre las dos principales especies: mientras las manzanas registraron un

El complejo frutícola de Río Negro y Neuquén genera ingresos por unos 730 millones de dólares anuales, pero los gastos necesarios para producir, acondicionar y comercializar esa fruta absorben casi la totalidad de ese monto. Y aunque el balance regional es positivo, existen grandes diferencias entre las dos principales especies: mientras las manzanas registraron un resultado favorable de 63,4 millones de dólares anuales en el promedio 2020-2024, las peras arrojaron pérdidas por 52,2 millones de dólares por temporada durante ese mismo período.

Así lo revela un informe elaborado por la Estación Experimental Agropecuaria Alto Valle del INTA, cuyos resultados fueron difundidos por el medio Más Producción. El trabajo, titulado Evolución del complejo frutícola de peras y manzanas de Río Negro y Neuquén, fue realizado por Héctor Zubeldía, Patricia Villarreal y Katherina Retamal, y analiza la evolución de la actividad entre 2001 y 2024.

Según los datos relevados, el valor que ingresa a la región por la comercialización de peras y manzanas alcanza un promedio de 730,7 millones de dólares anuales, tomando como referencia el período 2020-2024. De ese total, el 90% corresponde a fruta destinada al consumo en fresco y el 10% restante a la industria.

Sin embargo, los gastos del complejo ascienden a 719,4 millones de dólares por temporada, por lo que el resultado regional apenas supera los 11 millones. De esa estructura de costos, 303 millones corresponden a la producción primaria y otros 416,3 millones al acondicionamiento, procesamiento industrial, comercialización y financiamiento. La mano de obra explica el 39,9% de los gastos, seguida por los insumos (39,6%) y los servicios (20,5%).

Aunque el balance regional volvió a ser positivo entre 2020 y 2024, el promedio de todo el período analizado, entre 2001 y 2024, arroja un resultado negativo. Esto ocurre a pesar de que los ingresos unitarios mostraron una recuperación en los últimos años: luego de alcanzar un máximo en 2015/16 y caer hasta 2019/20, volvieron a crecer y en 2024 recuperaron valores similares a los de aquella primera etapa.

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Una de las conclusiones del trabajo es que la fruta destinada a industria genera un resultado deficitario, porque los precios que recibe no alcanzan para cubrir los gastos de producción. En ese sentido, los investigadores identificaron 56 millones de dólares de lo que denominan “gasto no atendido”, asociado a la diferencia entre el costo de producción primaria y el precio que paga la industria.

Para revertir esa situación, el informe plantea la necesidad de revisar la estrategia productiva y comercial, especialmente en el caso de la pera. Entre las alternativas propone aumentar la proporción de fruta comercializada en fresco, reducir los volúmenes destinados a industria o mejorar los ingresos obtenidos por ese segmento.

Otro dato que permite dimensionar la situación económica del complejo es cuánto dinero queda efectivamente en la región. Según el informe, del monto que paga el consumidor o último destinatario, apenas el 36% ingresa a Río Negro y Neuquén y el 16% llega a la producción primaria. Del total que ingresa a la región, el 43% corresponde a la producción, el 46% al acondicionamiento o procesamiento y conservación, y el 11% a la comercialización.

El estudio también permite dimensionar la estructura actual del complejo frutícola. Entre 2020 y 2024, Río Negro y Neuquén contaron con un promedio de 34.736 hectáreas plantadas con ambas especies, de las cuales el 48,6% correspondió a manzanas y el 51,4% a peras. Aunque la superficie se redujo a lo largo de los años, especialmente en manzanas, en el último tiempo logró estabilizarse.

Lo mismo ocurrió con los volúmenes comercializados, que promediaron 1,1 millones de toneladas anuales. El 68,1% de esa fruta se destinó al consumo en fresco y el 31,9% a la industria. De lo comercializado en fresco, el 51,9% se exportó y el 48,1% abasteció al mercado interno.

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En cuanto al destino de la producción, las manzanas mantienen su principal mercado dentro de la Argentina, mientras que la pera tiene un perfil más exportador, con Brasil como destino predominante. De acuerdo con el informe, mientras el mercado brasileño se mostró firme y en crecimiento, la demanda de la Unión Europea retrocedió.

Finalmente, los investigadores advirtieron que la región mantiene estructuras varietales tradicionales, que la obligan a competir en mercados con productos poco diferenciados. A eso se suma una particularidad: mientras que a nivel mundial la producción de manzanas es 3,5 veces superior a la de peras, en el Alto Valle ocurre lo contrario. Frente a eso, señalaron la importancia de apostar por una mayor especialización y por mercados que reconozcan un valor superior a la fruta, o bien revisar la relación entre ambas especies dentro de la producción regional.

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