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El lenguaje digital, el que más se habla en el mundo: cómo traducirlo en la agricultura “planta por planta”

Fuente: Infocampo 09/09/2022 09:48:12 hs

Durante un nuevo encuentro de capacitación en formato webinar organizado por Syngenta, dos especialistas en agricultura digital.

Tras trabajar más de una década en una planta de acopio y otros 10 años en un “spin off” de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), Federico Mayer relató que su historia cambió el día en que escuchó una disertación sobre cómo se transformaba una célula madre.

“Comprendí que el mundo está girando cada vez más rápido y tenemos que entender qué es lo que está pasando”, dijo al participar de un nuevo taller en la modalidad de webinar organizado por Syngenta, y en el que compartió su visión sobre el presente y futuro de las tecnologías agtech junto al Gerente de Agricultura Digital de la compañía, Federico Miles.

Mayer es fundador de Club Agtech y añadió que la lectura del libro “Cambiar o morir” de Noam Chomsky y Robert Pollin, junto a un viaje realizado al Silicon Valley, fueron el puente final para descubrir cómo el mundo estaba cambiando.

“Luego de esa experiencia comprendimos que el conocimiento está en cualquier lugar del mundo y eso implica que cualquier persona puede desafiar el statu quo mediante el cual se resuelven los negocios. Esto nos invitó a pensar que, si no nos damos cuenta que el mundo no es el que era, vamos a perder muchísimas oportunidades”, expresó.

EL LENGUAJE MÁS HABLADO DEL MUNDO

En esta línea, Mayer resumió esta modernidad 4.0 en que el lenguaje digital ya se habla a nivel global más que el inglés, y que el desafío es traducir ese lenguaje para aprovecharlo de la mejor manera en la agricultura digital.

“¿Cuál es el lenguaje que más se habla en el mundo? Ya no es el inglés sino el lenguaje digital. Personas y máquinas usan el lenguaje digital hoy. Todo se puede digitalizar y esto genera cambios enormes en los negocios. Si queremos que nuestros procesos sean más eficientes, más baratos y más confiables, la herramienta es la digitalización”, mencionó Mayer.

En el caso del campo, es clave para innovar en los sistemas productivos. Como ejemplo, mencionó que hoy las plataformas tecnológicas permiten definir por qué lote arrancar, tomar decisiones presiembra y durante la implantación, y también hacer prescripciones de pulverización y de fertilización.

“La eficiencia se gana midiendo y teniendo todos los parámetros bajo control. Un satélite puede tomar más de 10.000 pixel por metros cuadrados y con herramientas de medición puedo definir qué área del lote está más seca para empezar la trilla por esa zona y luego armar una logística”, sintetizó Mayer.

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El beneficio es optimizar y eficientizar el uso de recursos. “Los mapas y las imágenes permiten definir en qué lugar intervenir, y esas instrucciones cargadas en la máquina y transmitidas al botalón pueden permitir aplicaciones selectivas que benefician al bolsillo, al medioambiente y a la producción de ese alimento”, continuó Mayer.

EL FACTOR HUMANO

De todos modos, el experto recordó que es un error pensar que la herramienta va a cambiar todo y va a reemplazar el factor humano, que sigue siendo esencial porque quien acciona la herramienta digital sigue siendo una persona.

Así, su opinión fue que quien entiende el problema es quien puede elegir la herramienta que mejor responda a los objetivos. Para eso es necesario trabajar con procesos, medirlos y ahí determinar qué herramienta sirve. La digitalización y plataformas como Cropwise Imagery, de Syngenta, pueden medir todo, encontrar todo, pero quien decide qué medir y qué acción realizar, es la persona.

“Cambiar la cabeza permite cambiar la visión y así mejorar los procesos desde evaluar qué lote sembrar primero, hasta preparar el lote para la cosecha, pasando por los procesos de compra de insumos y venta de granos.  Además, los procesos digitales conectan a las personas y eso permite intercambiar experiencias sobre decisiones agronómicas compartidas, lo cual tiene un enorme valor agregado”, completó Mayer.

PLANTA POR PLANTA

Esta posibilidad de contar con un gran soporte tecnológico para la producción, es lo que permite ya hablar de agricultura de precisión no “lote por lote”, sino ya “planta por planta”.

Herramientas como Cropwise Protector, que permiten tomar datos de procesamiento y de gestión de análisis, son cada vez más necesarias para producir más y mejor.

Otro ejemplo: la pulverización con drones. “Hace tiempo no estaba del todo instalada pero hoy existen drones con la autonomía necesaria para aplicar en campos grandes. Existen máquinas autónomas, sensores instalados sobre la máquina y hoy se hace agricultura planta por planta, y no en invernáculo, sino en trigo o en maíz”, enfatizó Mayer.


En ese sentido, amplió: “La agricultura mecánica ya no tiene sentido. Un operador con una azada no es eficiente, estamos a un paso de ver drones con 20 robots con cámara artificial y con una pequeña herramienta que les permita eliminar cada una de las malezas existentes en el campo. Eso es eficiencia y no estamos lejos”.

En el caso de los drones, también mencionó que se pueden contar pulgones por hoja y realizar un monitoreo de mitad de temporada confiable, de manera de poder hacer un tratamiento de control de plagas preciso.

APRENDIZAJE

Para Mayer, una clave es no temerle a estas innovaciones, e incluso perder el miedo a equivocarse.

¿Cómo aprende a caminar un niño? Probando, caminando, cayéndose y volviendo a caminar. De equivocarnos aprendemos y el primer paso es acercarse y preguntar, luego probar, aprender y enriquecerse en la vida profesional. Hay un primer paso que es darse cuenta que el mundo cambia cada cinco años. Hay que animarse y encontrar nuevos caminos. A innovar se aprende innovando”, insistió.

Para Federico Miles, Cropwise es un ejemplo de todo esto y le permite a Syngenta avanzar 100% alineados con los distribuidores, quienes conocen a los productores. “Esta herramienta de agricultura digital posibilita que la innovación llegue a las manos de la gente, buscando mejorar la producción. Hoy los distribuidores son quienes también deben incorporar agricultura digital para mejorar el negocio y las decisiones agronómicas”, comentó.

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