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Fertilización en fina: estrategias para una campaña “reñida”

Fuente: Infocampo 29/03/2025 05:56:25 hs

Productores referentes de diferentes zonas del país comparten estrategias para unfa fertilización eficiente y corrta en el trigo, de manera que los números cierren.

Las estrategias para la próxima campaña fina comienzan a delinearse, y esto incluye la fertilización.

Productores referentes de las Regionales de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) adelantan sus claves ante un contexto de incertidumbre, tanto climática como económica.

En el centro y norte de Argentina, por ejemplo, donde los suelos son más deficitarios, la fertilización es clave para asegurar un buen arranque de los cultivos, pero para antes de pensar alternativas en un escenario de márgenes ajustados, todos buscan “asegurar la bocha”.

“La decisión depende del agua útil que encontramos en el perfil tras las lluvias otoñales”, asegura Martin Recalde, de la Regional Aapresid Montecristo.

Y agrega: “Tenemos bastante aceitada la relación entre agua útil y rinde explorable en trigo, dejando únicamente ‘a criterio de la Pachamama’ las temperaturas, que pueden tirar ese objetivo a la alza o a la baja”.

FERTILIZACIÓN EN EL CENTRO-NORTE ARGENTINO

Más allá de esto, para Recalde el trigo en una zona tan complicada aporta mucho más que rédito económico: “Para nosotros ‘salir derechos’ ya justifica la inversión, porque representa un cultivo de servicios cuyas raíces y cobertura mejoran los suelos y la captura de agua”.

Además, aunque no lo tiene medido, asegura que “los lotes donde hubo trigo, los rindes de los cultivos siguientes son más parejos, estables y responden mejor en años secos, y que más allá de que puede afectar la disponibilidad de nitrógeno para sucesores como maíz, los beneficios a largo plazo son claros”.

Así, el diagnóstico es un punto fundamental para definir la estrategia de nutrición del cultivo, sobre todo en escenarios ajustados.

“Medimos nitrógeno total de 0 a 20 cm y nitratos de 20 a 60 cm. Esto se coteja con la demanda según el rinde esperado para definir dosis”, detalla Recalde; y completa que “la fertilización se hace en presiembra – o con la siembra – con urea, asegurando que la urea se entierre a 5-6 cm de profundidad”.

En paralelo, Emmanuel Vercelli, de la Regional Aapresid Villa Trinidad (en el centro santafesino), también prioriza el agua útil al cierre del otoño para definir la siembra: “El agua disponible en el suelo debe alcanzar para lograr un rinde de, como mínimo, 2.000 kg/ha”.

Vercelli también apunta a la fertilización incorporada para reducir la dependencia de las lluvias y mejorar la eficiencia de absorción del fertilizante: “Hemos optado por fertilizar en macollaje y hasta usar fertilizantes líquidos, pero ante la irregularidad de las lluvias, la adquisición de una fertilizadora incorporadora para aplicar el N 15 días antes de sembrar, nos resultó la mejor estrategia”, aclara.

La utilización de leguminosas como CS, no solo protege y mejora la salud de los suelos, sino que podría reducir la necesidad de fertilización nitrogenada.

FERTILIZACIÓN INTELIGENTE: CULTIVOS DE SERVICIOS

En tanto, los cultivos de servicios están ganando terreno en varias regiones del país como aliados para mejorar la nutrición.

Desde la Regional Aapresid Los Surgentes-InrivilleRamón Moncho” García registra un efecto residual en el aporte de nitrógeno, gracias a la incorporación de cultivos de servicios como vicia.

“En estos años, donde no contamos con el aporte de agua de las napas, la rotación se ajustó a trigo/soja-maíz vicia/soja, y estamos viendo que el uso sucesivo de vicia nos deja – según el año – entre 30 y 40 kg de N residuales para ser aprovechados por el trigo y el maíz, que históricamente no teníamos”, repasa.

Del mismo modo, en el sudoeste bonaerense, Carolina Meiller de la Regional Aapresid Guaminí-Carhué, lidera planteos mixtos a base de riego con pivot, donde la fertilización en trigo comienza con una aplicación “de arranque” y continua con re fertilizaciones posteriores para asegurar un buen desarrollo del cultivo.

También apuesta a los cultivos de servicios para aportar nitrógeno residual: “En secuencias de trigo/soja-maíz, tratamos de meter un CS base vicia entre los dos últimos, y si bien todavía no tenemos el valor exacto del N extra que aporta el CS, sabemos que está; y además les damos un doble uso, ya que hacemos rollos para forraje”, asegura.

Sin embargo, Meiller precisa que, cuando los márgenes aprietan, la zona permite apostar a otras opciones invernales donde el aporte de nitrógeno tiene premio: “Optamos por cebada con destino a la industria cervecera o el trigo candeal, cultivos por los que se paga plus de precio por mayor proteína en grano. En estos casos hay que ser muy eficiente en la fertilización, que se logra con la aplicación de biológicos y fertilizaciones foliares, siguiendo de cerca el estado nutricional a del cultivo para ajustar aplicaciones y dosis en el último tramo del ciclo”.

En el sudoeste bonaerense, Carolina Meiller apuesta a la cebada cervecera y el trigo candeal, donde el aporte eficiente de nitrógeno tiene premio

FERTILIZACIÓN VARIABLE: UNA ALIADA CUANDO LOS NÚMEROS APRIETAN

Otra aliada en esta campaña reñida es la fertilización variable, en especial en ambientes heterogéneos, donde aporta eficiencia y reduce costos.

Desde el sur de Córdoba – provincia líder en adopción de agricultura de precisión -, Luis Verri, director de Agronomy Tech miembro de la Regional Aapresid Vicuña Mackenna, resalta que “los sistemas de dosificación variable en fertilización no son una moda, sino una realidad en auge, y que en los últimos años ha aumentado considerablemente la cantidad de máquinas fertilizadoras equipadas con estos sistemas de dosificación”.

Para Luis Verri, fertilización variable no siempre se traduce en un ahorro directo de fertilizante, pero sí en una distribución más inteligente

En este marco, es importante remarca que la fertilización variable no siempre se traduce en un ahorro directo de fertilizante, pero sí en una distribución más inteligente.

“Tras una prescripción de fertilización variable muchas veces mantenemos las mismas dosis de fertilizante por hectárea; lo que cambia es que lo distribuimos mejor”, explica. Esta ganancia en eficiencia se ve al medir dos variables: relación entre kilos de grano por kilo de nutriente aplicado, y entre kilos de insumo por tonelada de grano obtenida.

“Todo agrónomo debería empezar por mapear sus lotes. A partir de ahí, se puede obtener una fuente de información muy valiosa que se puede cruzar con la ambientación y los kilos de fertilizante aplicados”, concluye.

Aunque en áreas más homogéneas los resultados son menos evidentes, estas tecnologías son el camino hacia una mayor sustentabilidad y rentabilidad.

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