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Jorge Healy se cansó de correr detrás de las ovejas y encontró la solución en los perros Border Collie: Ahora los entrena y hasta los vende a Brasil

07/11/2026 09:58:43 hs Fuente: Bichos de Campo

Para elegir un cordero de los que crecían en esa estancia bonaerense que pudiera servir en el almuerzo para los turistas, Jorge Healy tenía que organizar prácticamente una expedición. Las ovejas andaban dispersas por el campo, los alambrados estaban preparados para los caballos y juntar la majada era una tarea que podía demandar varias personas

Para elegir un cordero de los que crecían en esa estancia bonaerense que pudiera servir en el almuerzo para los turistas, Jorge Healy tenía que organizar prácticamente una expedición. Las ovejas andaban dispersas por el campo, los alambrados estaban preparados para los caballos y juntar la majada era una tarea que podía demandar varias personas y mucho tiempo. Hasta que descubrió que un perro bien entrenado podía resolverle el problema sin necesidad de andar corriendo detrás de los animales.

“Teníamos que salir diez personas a cazar un cordero y no elegirlo. Era el que podías agarrar más cerca”, recordó entre risas este hombre de Las Heras, provincia de Buenos Aires, que lleva 29 años como encargado de un establecimiento dedicado a la ganadería, los caballos y el turismo rural.

La solución llegó de la mano de los Border Collie, una raza de perros especialmente reconocida por sus aptitudes para trabajar con las majadas. Pero no fue cuestión de conseguir cualquier perro y largarlo entre las ovejas. Healy tuvo que aprender a entrenarlos, entender sus movimientos y, sobre todo, descubrir que había líneas genéticas seleccionadas específicamente para ese trabajo.

El resultado superó sus expectativas. No solamente consiguió ordenar el manejo de las ovejas del establecimiento, sino que terminó dedicándose a la cría y entrenamiento de estos animales, que ahora son sus compañeros y otra fuente de ingresos. Hoy hasta participa en competencias y vende perros de trabajo, incluso a clientes brasileños.

Mirá la entrevista:

“Me resolvió el problema”, resumió Healy en diálogo con Bichos de Campo, durante una visita que semanas atrás realizó a Misiones, donde fue invitado por el establecimiento ovino La Armonía para mostrar las posibilidades de estos perros en el manejo de una majada mucho más numerosa.

En su campo bonaerense tienen alrededor de 100 a 200 ovejas, que forman parte de una actividad turística, ya que uno de los platos habituales de los fines de semana es el cordero. El inconveniente era que los animales se movían libremente por potreros cuyos alambrados estaban adaptados a otras actividades. Todo el mundo en el campo sabe lo difícil que es atajar un ovino, que se quede quieto.

Healy ya tenía dos Border Collie, pero no estaban preparados para trabajar correctamente con las ovejas. En lugar de reunirlas, terminaban espantándolas y haciéndolas correr todavía más lejos. “Estaba afónico de gritarles que se vayan, pero no había forma”, recordó.

Durante sus viajes a Inglaterra, donde había trabajado con caballos, había observado cómo se utilizaban perros pastores para manejar animales. Pero en Argentina no encontraba fácilmente a alguien que pudiera enseñarle esa técnica. Finalmente se contactó con Adriana Suárez, una argentina que compite internacionalmente con perros de trabajo. Después de ver una demostración en su establecimiento, comprendió que aquello era exactamente lo que necesitaba.

Le compró una cachorra y comenzó a capacitarse mediante cursos por internet. También tuvo la posibilidad de practicar con un perro adulto que ya estaba entrenado, gracias al contacto con una instructora brasileña. La diferencia fue notable. Los perros de trabajo aprenden a reunir las ovejas, conducirlas hacia un corral e incluso separar un animal determinado del resto de la majada.

“Dentro de la majada vos al perro le indicás de una forma, el perro le entra, lo aparta y se queda controlándolo”, comentó sobre este procedimiento.

Una característica importante, según Healy, es que estos Border Collie trabajan sin ladrarles a las ovejas, porque el ladrido puede provocar una reacción de huida. “Convengamos que es un predador y la oveja es una presa”, explicó sobre la relación entre el perro y los animales que debe conducir. El can no puede pasarse de la raya porque puede provocar un caos en al majada.

El entrenamiento combina órdenes específicas con la capacidad del perro para interpretar el comportamiento de la majada. Puede aprender comandos para desplazarse hacia la derecha o la izquierda, detenerse o avanzar, aunque también debe tomar decisiones cuando trabaja lejos de su conductor.

Healy asegura que en su establecimiento llegó a enviarlos a buscar ovejas que se encontraban a 800 o 900 metros de distancia. En un terreno plano, el perro puede localizar la majada y reunirla para llevarla hasta donde está su dueño.

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En Misiones, donde el relieve es diferente, esa capacidad podría resultar particularmente útil. La Armonía está unicado en una zona montañosa, y tiene unas 1.000 madres ovinas distribuidas en un ambiente de cerros y monte.

“Vos les enseñaste a trabajar con comandos, pero también tienen una cosa: lo mandás (a buscar las ovejas) y él tiene que decidir qué hacer”, señaló.

El entusiasmo terminó llevándolo bastante más lejos de lo que había imaginado cuando solamente necesitaba juntar las ovejas para el almuerzo del fin de semana. Comenzó a participar en competencias de perros pastores en Brasil, donde encontró una actividad mucho más desarrollada que en Argentina. Según contó, mientras que en su primera competencia local había apenas cinco participantes, en Brasil puede haber entre 50 y 60 perros por categoría.

También empezó a criar, entrenar y comercializar animales. Healy explicó que un cachorro de líneas de trabajo puede costar entre 600 y 1.000 dólares, dependiendo de sus antecedentes genéticos y de los resultados obtenidos por sus padres.

El emprendedor reconoció que aquella solución para un problema cotidiano del campo se estaba transformando en una actividad comercial: “Aparte de ser una ayuda muy grande, está empezando a ser un negocio. No es que sea para sobrevivir, pero es un lindo emprendimiento”.

De todos modos, aclaró que no hay que confundir estos perros arrieros con los perros protectores de ganado. Los primeros trabajan bajo las órdenes de una persona para reunir y conducir animales. Los segundos viven con la majada y tienen la función de defenderla de posibles ataques. Él conoce las dos experiencias, porque también incorporó perros protectores después de sufrir ataques de otros perros asilvestrados contra sus ovejas.

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Pero con los Border Collie encontró algo más que una herramienta de trabajo o una oportunidad comercial. Descubrió también una relación especial con animales que conviven estrechamente con sus entrenadores. “Tengo una perra que se crió desde chiquita muy conmigo, todo el tiempo. Se porta mejor que mis hijas”, bromeó.

Hace apenas tres años que comenzó a dedicarse a esta actividad y reconoce que todavía está aprendiendo. Lejos de presentarse como un experto, sigue buscando información, capacitándose y participando en encuentros con otros criadores y entrenadores.

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