Ley de Semillas: la industria amplió las excepciones al pago por uso propio para acercar posiciones con los productores
Asa modificó su propuesta original y amplió la superficie que quedaría exceptuada del pago por el uso propio de semillas. (NAP) La industria semillera volvió a reclamar avances para modificar...
Asa modificó su propuesta original y amplió la superficie que quedaría exceptuada del pago por el uso propio de semillas.
(NAP) La industria semillera volvió a reclamar avances para modificar la Ley de Semillas y anunció que amplió las excepciones al pago por el uso propio respecto de su propuesta inicial.
La Asociación de Semilleros Argentinos presentó el cambio como un paso para acercar posiciones con las entidades de productores, en una negociación que todavía debe resolver aspectos centrales del futuro régimen.
El debate gira en torno a uno de los puntos más sensibles de la legislación: las condiciones bajo las cuales un productor puede reservar semillas obtenidas de su propia cosecha para volver a sembrarlas en su explotación, sin tener que pagar nuevamente por ellas.
La Ley 20.247, sancionada en 1973, constituye el marco normativo vigente. La industria considera necesario actualizarlo para fortalecer el reconocimiento de la propiedad intelectual sobre las variedades vegetales y generar incentivos para invertir en investigación y desarrollo genético.
Desde esa perspectiva, ASA sostiene que un sistema con reglas claras y previsibles permitiría atraer inversiones, acelerar la incorporación de nuevas tecnologías y ampliar la oferta de variedades. Según la entidad, el objetivo es mejorar la productividad y la competitividad del agro argentino.
El uso propio
La ampliación de la superficie contemplada dentro de las excepciones al pago por uso propio es la principal novedad comunicada por ASA. La entidad señaló que la modificación busca contemplar las distintas realidades productivas y permitir que los productores que lo necesiten continúen accediendo a genética de calidad.
Sin embargo, todavía resta definir cómo se aplicaría el régimen, qué productores quedarían exceptuados y cuáles deberían pagar por volver a utilizar semillas de su propia cosecha. La ampliación anunciada por la industria no equivale a un acuerdo definitivo ni supone que las nuevas condiciones ya estén vigentes.
La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias planteó también la necesidad de establecer excepciones. Entre las alternativas discutidas durante las negociaciones figura un esquema que permita distinguir a los productores según su escala productiva, aunque persisten diferencias sobre los criterios y los alcances de esa protección.
La CEEA había propuesto mantener el uso propio gratuito para productores de hasta 500 hectáreas agrícolas por año, mientras que ASA aceptaba establecer excepciones, pero cuestionaba que se utilizara exclusivamente ese umbral.
Inversión genética y productividad
ASA sostuvo nuevamente que la actualización normativa no debería limitarse a modificar la distribución del valor generado actualmente por la actividad, sino que tendría que crear condiciones para ampliar ese valor mediante nuevas inversiones.
El mejoramiento genético permite desarrollar variedades con mayor potencial de rendimiento, mejor adaptación a diferentes ambientes y respuestas más adecuadas frente a condiciones climáticas adversas. Para la industria, contar con un marco que proteja las inversiones es una condición para sostener ese proceso.
La discusión también se vincula con el eventual acercamiento de Argentina a estándares internacionales de protección de obtenciones vegetales, entre ellos el Acta de 1991 del convenio de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV). Este punto genera diferencias con sectores de la producción que defienden mantener un esquema más flexible para el uso propio.
Por ahora, la ampliación de las excepciones anunciada por ASA representa un movimiento dentro de la negociación, pero no resuelve las diferencias sobre el alcance de la propiedad intelectual, las regalías y los derechos de los productores.
El resultado de esas conversaciones será determinante para definir el contenido de una eventual reforma y las condiciones bajo las cuales se utilizarán las semillas en el sistema productivo argentino. (Noticias AgroPecuarias)
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